sábado, 8 de agosto de 2009

BATMAN VUELVE de Tim Burton – 1992 – (“Batman Returns”)


Es Navidad en Gotham, y, para celebrarla, un nuevo villano ha hecho acto de presencia en sus calles: el Pingüino, un hombrecillo deformado y lleno de odio que planea dominar la ciudad convirtiéndose en su alcalde. Batman se enfrenta a él. Sin embargo, el Pingüino no está solo: le apoya el pérfido e influyente empresario Max Shreck. Además, otro ser extraño ha aparecido en la noche: Catwoman, la mujer gato… ¿Es una amiga o una enemiga? ¿Por qué Batman se siente atraído por ella? Una vez más, Gotham se encuentra al borde del caos.

Después del enorme éxito logrado con “Batman”, Tim Burton comenzó a ser reconocido como uno de los directores visualmente más originales e impactantes de su momento. Su carrera gozó poco tiempo después de otro gran éxito, el de una de sus obras más personales: “Eduardo Manostijeras”. Tras él, ya plenamente instaurado en la industria y lo que es más importante, con el beneplácito de los que ponen el dinero, retomó el personaje del hombre murciélago para realizar una excelente segunda entrega de sus aventuras que, en mi opinión, supera en algunos aspectos a la primera. Gracias a los más que fructíferos resultados de “Batman” en la taquilla, los productores de ambas películas otorgaron a Tim Burton una libertad casi total a la hora de rodar “Batman Vuelve”. Así, el tono de esta cinta fue el mismo que el de su antecesora en casi todos los aspectos. El héroe, de nuevo interpretado por un solvente Michael Keaton, siguió siendo un héroe sombrío enfrentado a unos enemigos que, por momentos, parecían no ser más que sombras oscuras o trastornadas de él mismo. Esta vez serían dos: el Pingüino, interpretado por un genial Danny DeVito, y Catwoman, a la que daría vida una también maravillosa Michelle Pfeiffer. Gotham siguió siendo un lugar inhóspito y negro; esta vez estaba nevada como en un cuento tétrico de Navidad, y volvía a ser una ciudad gótica de toques modernos oscura hasta la asfixia, retratada con un maquiavélico ojo expresionista y cargada de influencias estéticas de todo tipo que iban, ahora, desde la fábula clásica norteamericana (de esta misma Gotham tomaría Burton muchos conceptos escenográficos para su posterior “Sleepy Hollow”) hasta la narración realista decimonónica pasando por ciertos toques de estética pop sombría, de cine mudo onírico o de puro teatro de marionetas. En todos los aspectos “Batman Vuelve” resultó ser una cinta mucho más redonda que “Batman”. Subsanó uno de los principales fallos de su antecesora: el personaje del protagonista. Batman ya sí que tenía el carisma y el desarrollo interior suficientes como para hacerle sombra a sus enemigos. La tríada de protagonistas de esta entrega era una nueva galería de freaks inadaptados, personajes habituales en la filmografía de su creador. Batman se encuentra más cansado, ligeramente más hastiado de su trabajo en la sombra e igual de taciturno, apagado y triste. La nueva relación amorosa que le asalta es creíble: Michelle Pfeiffer no es Kim Basinger, y su personaje es tal vez el que tiene más gancho de esta tríada. Catwoman, insinuante, sigilosa y salvaje, embutida en un traje de reluciente cuero, es aquello que al Hombre Murciélago le falta: otra criatura de la noche como él, solitaria y amargada, sedienta de odio, con otro pasado oscuro y otro presente turbulento y con un pie puesto en el buen camino y otro en el malo. La relación entre ambos, de amor y de odio, fluctuante, enriquece a “Batman Vuelve” presentado un conflicto romántico trágico que en “Batman” no existía. El tercer monstruo en discordia, el Pingüino, es capaz de igualar en mi opinión en carisma al propio Joker de Jack Nicholson. Burton se basó para recrearlo en los habituales “malvados” de las novelas de Charles Dickens: malvados esperpénticos, retorcidos, meticulosos y extravagantes y también algo infantiles y muy patéticos. Es, además de esto, físicamente calcado al Doctor Caligari de la obra clave del expresionismo alemán “El Gabinete del Doctor Caligari” (mientras que Eduardo Manostijeras era calcado a su sirviente asesino Cesare, de la misma película). Por supuesto, también esconde el Pingüino un pasado de tristeza que le impulsa a actuar como actúa: a luchar por su reconocimiento en una sociedad que le dio de lado y, además, por su venganza. El único personaje realmente malo en todos los aspectos del filme viene interpretado por un no menos genial Christopher Walken: Max Shreck (claro homenaje al “Nosferatu” de Murnau, filme que Burton adora y cuya influencia es más que palpable en su obra). “Batman Vuelve” es una genial película de acción cargada de imaginación y de buen hacer, otra de esas escasas obras comerciales que se pueden definir sin problemas como obras “de autor”. Tras ella, y al parecer observando que su Batman recibía más críticas que nunca por ser "demasiado oscuro para el público infantil y juvenil", Burton renunciaría a realizar la tercera entrega de la saga: “Batman Forever”, de la que se encargaría Joel Schumacher con horrendos resultados y en la que aparecía por vez primera Robin, que iba a aparecer en las dos primeras pero que fue desechado por no adecuarse al mencionado tono oscuro de ambas. De las dos entregas dirigidas por Burton, ¿con cual os quedáis?

2 comentarios:

Crowley (www.tengobocaynopuedogritar.blogspot.com) dijo...

es difícil quedarse con una, creo que las dos primeras partes forman un cnjunto homogéneo. Lo de Schumaher es imperdonable! Esos trajes con pezones! Por Dios Santo! Concido en lo de Walken. Es curioso que se le criticara la oscuridad de sus personajes, cuando Batman siempre ha sido un personaje torturado y ahora se llevan los héroes oscuros que Burton ayudó a introducir en el cine americno.
Saludos

Demóstenes dijo...

Yo tengo bastante claro que me quedaría con esta.

En la anterior prácticamente todo se basa en el Joker y en su carisma, lo cual no está mal. Pero comparado con Batman Vuelve... esa Michelle Pfeiffer embutida en cuero dejándonos esa imagen de gatita mala diciendo "miau", o el personaje del Pingüino que es comparable en carisma al Joker. La forma en que se mezclan, lo interesante del a relación amorosa que en la primera es bastante anodina (kim basinger está de chica florero)...

Claramente prefiero esta!