sábado, 15 de agosto de 2009

EL GRADUADO de Mike Nichols – 1967 – (“The graduate”)


Ben Braddock acaba de graduarse. Sus padres y los amigos de éstos, todos ricos y triunfadores, le preparan su futuro, un futuro brillante como sus estudios. Sin embargo, Ben se siente terriblemente hastiado y no está nada seguro de que quiera seguir el camino que tratan de imponerle. Aburrido durante las largas vacaciones del verano, es seducido por la Señora Robinson, la mujer del mejor amigo de su padre, y pasa los días encerrado con ella en un hotel. La Señora Robinson es alcohólica y vive amargada por un pasado del que no habla demasiado. Todo se enreda irremisiblemente cuando su hija vuelve de la universidad… Y Ben y ella empiezan a salir.

Venido del mundo del teatro, Mike Nichols es uno de los mejores retratistas de relaciones personales del cine norteamericano de las últimas cuatro décadas, además de un gran adaptador de obras literarias y un cineasta abierto a una notable variedad de géneros. Su filmografía, muy irregular por desgracia, se debate extrañamente y de manera constante entre grandísimos y personales títulos, entre solventes productos artesanales y entre cintas anodinas e incluso directamente mediocres (entre las que hay alguna que otra bazofia). La influencia teatral se puede rastrear en sus mejores obras, cimientadas en las mencionadas relaciones personales y situadas algunas de ellas en unos pocos escenarios en los que interactúan unos pocos intérpretes. Hábil director tanto de comedias como de dramas (aunque muchas de sus películas son mezclas de ambos géneros), en sus creaciones, habitualmente de acabado clásico alejado de alardes efectistas y con fotografías muy cuidadas, destacan sin ninguna duda sus diálogos, irónicos, mordaces e inteligentes pero siempre claros y precisos, diálogos con los que disecciona todo lo que arde entre sus personajes, habitualmente seres perdidos de una forma u otra en el mundo moderno y/o en sus rincones más oscuros o en sus propios e inestables interiores. Ha tratado toda clase de asuntos universales: el amor, el sexo, la verdad y la mentira, las dobles personalidades, el poder, la redención, las relaciones familiares y conyugales, las frustraciones, los sueños rotos o el descontento de la juventud, mientras que también ha lanzado alegatos ecologistas, a favor de la libertad, de la diversidad y contra la corrupción, contra las guerras en general y contra algunas del último siglo y de lo que llevamos de éste en particular. A pesar de esto, sus obras comprometidas a veces resultan verdaderamente combativas y en otras ocasiones no salen de lo políticamente correcto a pesar de sus intenciones. Es Mike Nichols un excelente director de actores y de actrices que siempre sabe extraer de ellos todas sus posibilidades para cualquier tipo de papel. Su amplia filmografía se compone de los magistrales dramas “¿Quién teme a Virginia Woolf?” y “El graduado”, de la sátira bélica “Trampa 22”, del nuevo drama “Conocimiento carnal”, del thriller de aventuras “El día del delfín”, de la comedia “Dos pillos y una herencia”, del drama antinuclear “Silkwood”, de las nuevas comedias “Se acabó el pastel”, “Desventuras de un recluta inocente” y “Armas de mujer”, de los dramas “Postales desde el filo” y “A propósito de Henry”, del filme de terror “Lobo”, de la comedia “Una jaula de grillos”, del drama político “Primary Colors”, de la comedia fantástica “¿De qué planeta vienes?”, del drama “Closer” y del retrato político “La guerra de Charlie Wilson”.

“El graduado” es una de esas películas que marcan para siempre a la generación que tiene la oportunidad de verla en las salas: escandalosa, provocadora y sincera por todo lo alto, se convirtió por méritos propios en uno de los títulos más míticos de la revolución sexual en los Estados Unidos. Ambientada en un exteriormente inmaculado e interiormente decadente mundo de clase alta, narra el triángulo amoroso que surge entre un joven brillante pero que no tiene nada claro su futuro, entre un ama de casa desencantada y alcohólica que hipotecó el suyo y entre la joven y todavía inocente hija de ésta. Dustin Hoffman borda el papel del adolescente que ya no lo es tanto perdido (el que le lanzó a la fama), mientras que una soberbia Anne Bancroft clava el de la madura hastiada y Katharine Ross interpreta de manera muy notable a la joven “indefensa” y presa de su familia. “El graduado” retrata como pocas películas lo han hecho el desencanto juvenil de toda una época, el desencanto que estaba a punto de estallar con la llegada de los años setenta, una década de sueños rotos en los USA. Los jóvenes del filme, uno de los más redondos de Mike Nichols, se sienten descontentos ante los porvenires que les imponen, porvenires concertados de antemano por unos padres que sueñan con la grandeza de una vida burguesa en la que quieren sumirlos por la fuerza. Mientras, algunos pocos adultos se sienten destrozados por los sueños rotos que han dejado atrás. Los fantasmas del sexo, el egoísmo, la maternidad mal entendida, el asco y las frustraciones atacarán a todos estos personajes, atrapados en el mundo hipócrita de las apariencias de las clases acomodadas, un mundo opresivo que va a intentar por todos los medios integrarlos en él. Unos podrán salir de éste ambiente; para otros tal vez sea demasiado tarde o no tengan ya la fuerza suficiente. Con unos diálogos geniales, agilísimos, divertidos y a la vez punzantes y mordaces y sobre todo desprejuiciados en todos los aspectos (para una película comercial resultaron revolucionarios en su momento) y con una inolvidable banda sonora de “Simon & Garfunkel”, “El graduado” es una maravillosa historia de amor y de lucha contra los convencionalismos que todavía no ha perdido un ápice de fuerza.

5 comentarios:

Crowley (www.tengobocaynopuedogritar.blogspot.com) dijo...

Totalmente de acuerdo contigo en la fuerza de esta película y en cómo refleja a la perfección la época en la que se rodó, un tiempo en el que los jóvenes estaban cansados de lo que les rodeaba y las apatía de sus vidas podía con ellos. La vi de pequeño, a escondidas, y aún no la he olvidado. Genial.
Saludos

Fantomas dijo...

Aunque reconozco que se trata de una película técnicamente cercana a la perfección, con buenas actuaciones y un guión interesante, a mí en lo personal a ratos se me volvió un poco tediosa (probablemente por el desfase generacional).

De todas formas es un clásico absoluto.

Excelente reseña,
Saludos.

elprimerhombre dijo...

Algunos dicen que ha envejecido mal, pero, por mi parte, El graduado es una de mis cinco películas preferidas. Cada equis tiempo me gusta verla de nuevo para emocionarme y reírme con Benjamin Bradock o con la espectacular actuación de Dustin Hoffman. Lo curioso es que en la novela el protagonista es más bien alto y rubio, y ¿sabía usted que Anne Bancroft sólo tenía 6 años más que Hoffman a la hora de hacer la película?
El plano final representa para mí uno de los mejores que se hayan rodado nunca, tanto por lo que se dice sin palabras como por las caras de los protagonistas.
Un saludo!

redna dijo...

Esta vez no estoy con tigo. Este film no encuentro nada que me guste. Sera por el director porque no me gusta ninguna de sus peliculas.

Saludos que sepas que ya he vuelto ajaj.

Dr. Quatermass dijo...

Vaya clasicazo y anda que no hemos soñado que nos pase lo que a Hoffman, eh?

Saludos