miércoles, 25 de noviembre de 2009

300 de Zack Snyder – 2007 – (“300”)


480 antes de Cristo. El poderosísimo Imperio Persa, dirigido por el ambicioso y tirano rey Jerjes, ha invadido Grecia. Mientras las polis se preparan para hacerle frente y evitar que las conquiste, el rey Leonidas de Esparta, la ciudad de los grandes guerreros, parte con sus trescientos mejores hombres para intentar pararle los pies en el angosto y hostil paso de Las Termópilas. Los persas son muchísimos más que ellos. Pero ellos no piensan retroceder un centímetro. Una de las batallas más sangrientas y heroicas de la historia está a punto de comenzar.

Pintor y cineasta llegado del mundo de la publicidad, Zack Snyder viene rodeado de una cierta polémica como adaptador de obras famosas del comic moderno. Tras debutar con el ciertamente muy buen remake de la segunda obra de zombies de George A. Romero “El amanecer de los muertos”, trajo a las grandes pantallas “300” de Frank Miller y “Watchmen” de Alan Moore y Dave Gibbons. Ambas cintas han dividido a los fans de ambas obras: ambas, valga la redundancia, por ser extremadamente fieles en el campo de lo visual a las originales pero por introducir igualmente algunas discutidas variaciones argumentales que en el caso especial de la obra de Miller son bastante facilonas e incluso pueriles. Para mi Zack Snyder es, a pesar de esto, un gran adaptador que por lo menos aporta una cierta fidelidad en una industria en la que las adaptaciones literarias, de comics, de videojuegos etc. no suelen ser nada fieles por desgracia a los originales en los que se basan. Eso si, a la espera estamos todavia de que haga alguna obra propia y personal.

“300”, basada en el comic del mismo nombre de Frank Miller, es un hito visual de su tiempo para bien o para mal: está rodada por completo sobre fondos azules y verdes utilizando la técnica del croma y casi todos sus planos tienen algún tipo de efecto especial. Dejando a un lado la controversia sobre si esto es o no es cine (debate que siempre estará abierto), hay que decir que la segunda cinta de Zack Snyder es en todo momento una muy buena película de acción, a pesar de algunos elementos puntuales que la lastran parcial aunque no totalmente. El comic de Miller narraba, en clave de pura ficción, la gran Batalla de Las Termópilas, en la que trescientos guerreros espartanos murieron luchando fieramente contra los soldados del rey persa Jerjes, que había invadido Grecia. Su sacrificio sirvió para retrasar a las tropas de este imperio y para debilitarlas de cara a las batallas que quedaban por librar, en las que las demás polis griegas aliadas pudieron vencerles definitivamente. Lo hacía el entonces genial escritor y dibujante norteamericano, hoy algo devaluado tras algunas obras inexplicablemente horrendas en lo que a argumento se refiere (entre ellas su infumable “El Señor de la Noche contraataca” y su despreciable debut en el cine “The Spirit”, con la que Will Eisner va a a pasar siglos gritando de horror en su tumba), mezclando acontecimientos y personajes históricos reales con otros inventados que enriquecían extraordinariamente la trama, ambientada en un pasado de aires míticos y estética tan épica como realista, ambigua, colosalista e incluso pulp. Fue “300” uno de sus mayores éxitos junto a creaciones maravillosas como las primeras historias de “Sin City”, “El Regreso del Señor de la Noche” ,“Batman: Año Uno” o “Ronin”. La película básicamente calca a la obra original, aunque introduciendo algunas variantes en mi opinión nada acertadas. La trama es sencillísima: tras una introducción sobre la dura vida en Esparta y la enemistad de toda Grecia con el hostil Imperio Persa, el rey espartano Leonidas parte con trescientos de sus mejores guerreros para parar los pies a las tropas del mencionado invasor Jerjes. El resto del filme es ya una interminable batalla que viene alternada con la subtrama de la mujer de Leonidas, que en la propia Esparta intenta acabar con una conspiración persa para hundir a la ciudad (subtrama que en el comic no aparece y que, la verdad, no aporta casi nada a la historia). “300” hay que verla como lo que es: una película de acción, un espectáculo “pirotécnico” de choque de armas, de héroes tópicos y de discursos tópicos por la libertad y la justicia. Y punto. Por eso es tan disfrutable y por eso, también, no llega a ser la mejor película que podría haber sido. Las batallas, rodadas en un estilo colosalista y a veces comedidamente videoclipero, son realmente impresionantes: frenéticas, brutales, sangrientas, impactantes, excelentemente coreografiadas (aunque sea tras un croma) y, desde luego, no dejan un segundo de respiro al espectador. La excesiva estética está también muy conseguida, sobre todo porque es idéntica a la del comic: los tonos rojos, ocres y sepia dominan un ambiente onírico que remarca el aliento épico y mítico que posee todo. Los actores hacen buenos papeles (Gerard Butler empezaba a ser conocido en su rol de Leonidas), y el drama está bien llevado en todo momento. Sobra a veces una horripilante música semi techno en algunos combates, pero se puede perdonar. Por desgracia, también tiene algunos puntos oscuros. El principal es el habitual en este tipo de cintas, el que siempre ha hecho estropicios en tantas películas históricas de Hollywood (actualmente estos estropicios son incesantes): la maldita manía de “actualizar” a los personajes de manera que piensen y razonen con nuestra moral contemporánea (bueno, con “una cierta moral contemporánea”, mejor dicho). Es lo que ha lastrado en parte a películas más o menos disfrutables como “Braveheart”, “Gladiador”, “Troya” o hasta “Alejandro Magno” con su infantil visión de la homosexualidad. Así, nos encontramos a espartanos lanzando discursos por la libertad y la justicia que quedan completamente fuera de lugar en el tiempo en el que viven, especialmente porque los conceptos que tenían de ellas no eran los mismos que los que algunos tienen hoy. La brutalidad guerrera de los espartanos sólo es mostrada en parte: quedan más humanizados, menos fríos, más alejados de la imagen que de ellos se da en el comic, más cercana a la supuestamente real. Lo mismo ocurre con los persas, que aparecen muy notablemente “malignizados” respecto a los de Miller (como siempre, en los USA hay que distinguir entre los buenos radicales y los malos radicales). En algunos momentos del filme hasta llegamos a encontrar entre ellos a monstruos horribles como ogros, gigantes con pinzas de cangrejo como manos o un alucinógeno hombre cabra (no sé a quien se le pudo ocurrir meter esas idiotas chorradas completamente fuera de lugar). Otro punto tontísimo es el de la mencionada subtrama de la mujer de Leonidas, que se salda con un bochornoso diálogo sobre la libertad frente a los ancianos y políticos espartanos que es de pura risa (y que encima tachan de “elocuente”). Pero en fin: es lo de siempre, Hollywood no se queda tranquila si no hace las cosas más políticamente correctas, si no lo da todo más masticado, más deglutido. “300” es un buen divertimento y nada más, con todo lo bueno y lo malo que esto trae consigo. Se pasa un buen rato con ella, pero se aleja mucho de la hipnotizante y desprejuiciada visión histórico-fantástica que se daba en el comic de Miller.

PD: ¿Cómo coño se les ocurre meterle el doblaje que le han metido a Jerjes? Esos sí que merecen la decapitación.

5 comentarios:

Humbert H dijo...

Tienes razón, menudo el doblaje de Jerjes, es lo más pestoso de toda la pelicula....tampoco me gusta mucho como exageran a los persas...deformes, lujiria y mierdas carnales, se han pasado un poquillo

Lucifer, Becario del Mal dijo...

excelso comentario! pirotécnico de sangre y bilis (y mucha testosterona suelta) con la moral maniquea al uso.
Saludos!

ciudadano mane dijo...

gran análisis.
coincido plenamente, aunque yo no lo hubiese sabido experesar tan bien.

Anónimo dijo...

La mayoría no entendísteis que ésta no pretende ser una película histórica: Toda la trama se enmarca en la narración épica que el primer soldado está haciendo al resto, y las imágenes se nos muestran tal como esos soldados están imaginándolo todo: Paisajes oníricos, espartanos idealizados, persas cirquenses, deformes, mestizos, desenfocados, ambiguos.

Si los persas son así, es porque el imaginario griego así los imaginó como método de "propaganda" para autoreafirmarse. Era eso o morir. Y la película, lo que plasma, es esa visión épica de los acontecimientos.

zangief dijo...

A mi me pareció una castaña de película sin argumento, sin personajes, sin nada. A su lado troya (una buena peli sin más) parece espartaco.

Y el personaje de Leónidas es especialmente irritante, me pasé media película deseando que se lo cepillasen!

Saludos! buen blog, por cierto