lunes, 21 de diciembre de 2009

CELDA 211 de Daniel Monzón – 2009 – (“Celda 211”)


La vida de Juan marcha bien: tiene una mujer que le adora con la que va a tener un hijo y acaba de conseguir una plaza de funcionario de prisiones en un centro penitenciario de Zamora. Sin embargo, algo terrible le ocurre justo antes de su incorporación: cuando visita la cárcel en la que va a trabajar (el día antes de incorporarse oficialmente), un motín estalla dejándole a él dentro rodeado de una jauría de presos violentos que piden un mejor trato humano para todos ellos. Juan va a tener que afilar sus sentidos para sobrevivir... Y para ello, se va a hacer amigo del Malamadre, el líder del lugar, el estratega, el hombre más peligroso de la cárcel, el hombre al que todos siempre escuchan. La apacible vida de Juan va a cambiar radicalmente a partir de este momento.

Tras unos inicios titubeantes con las irregulares comedias “El corazón del guerrero” (de toque fantástico) y “El robo más grande jamás contado”, el antiguo crítico de cine y ahora director y guionista mallorquín Daniel Monzón ha destacado como joven promesa del cine español con el thriller “La caja Kovak” y, especialmente, con el drama carcelario “Celda 211”, su obra de absoluta madurez. Es todavía pronto para valorar su corta carrera en conjunto, pero esperemos que siga en esta línea de calidad a partir de ahora.

“Celda 211”, basada en la novela homónima del escritor y periodista sevillano Francisco Pérez Gandul, es posiblemente la obra maestra definitiva del cine español de este año (y del pasado, y del otro también posiblemente). Drama carcelario social y político rodado con nervio y crudeza sin par, narra la historia de un joven funcionario de prisiones de un centro penitenciario de Zamora que, antes incluso de su primer día de trabajo, ha de enfrentarse a un motín que va a cambiarle radical y dramáticamente su vida. Daniel Monzón despliega un lucidísimo y seco escaparate de la sociedad española (una cárcel es una muestra magistral de cualquier sociedad) actual por medio de este motín en el que poco queda sin tratar: las malas condiciones de vida de los presos, los malos tratos de los funcionarios de prisiones, los malos tratos que se dan entre los propios presos (que se mueven constántemente entre la solidaridad que late en todos los grupos marginales y la pura traición por el puro interés), la violencia, la corrupción policial y política y hasta el terrorífico asunto de ETA (película valiente como pocas es “Celda 211”, y si no recuerden el excelente diálogo del Malamadre con los presos etarras -“¿Qué haríais vosotros?”: magistral-). Todo queda, sin embargo, envuelto en una nebulosa de ambigüedad que impregna hasta la acción más nimia de cualquiera de sus protagonistas: ambigüedad que no busca otra cosa que hacer pensar al espectador, escapar a toda costa del maniqueísmo (nuestro mundo es esencialmente ambiguo, como todos los seres humanos) y proponerle constantes preguntas sobre las mencionadas violencia, corrupción política, solidaridad entre marginados, terrorismo, terrorismo de estado de una forma u otra (queda clarísimo que nuestro Gobierno –cualquiera- nos abandonaría –a cualquiera- a nuestra suerte ante las exigencias de cualquier grupo político poderoso). No hay buenos y malos en “Celda 211”; sólo seres humanos, y nadie es un angelito en la prisión, pero tampoco un diablo sin sentimientos (el a priori terrible personaje del Malamadre –del que no llegamos a saber qué hizo para estar encerrado- sorprenderá a más de uno con su extraño sentimiento de fraternidad, honor e incluso amistad). No puedo dejar de mencionar, antes de terminar, las actuaciones de su genial reparto: Luis Tosar, uno de los mejores actores de nuestro cine, borda el que va a ser uno de los papeles de su vida, al igual que el tremebundamente ambiguo Alberto Ammann (debatiéndose entre la debilidad y la fortaleza, entre la candidez y la monstruosa desesperación) mientras que todos los secundarios brillan con luz propia, desde Antonio Resines a Marta Etura pasando por Manuel Morón.

En unos tiempos en los que muchos (algunos simples intermediarios traficantes de arte únicamente interesados por el dinero) echan la culpa a las descargas de internet de los males del cine español (no se puede tener más cinismo, cara dura y poca vergüenza) no hay que parar de reivindicar películas como “Celda 211”, que maravilla y sigue maravillando hasta a los más acérrimos detractores de nuestro cine.

“Celda 211” es una película valiente, terrible (en el buen sentido) y cargada de sinceridad y de buen hacer. “Celda 211” es lo que una gran parte de las películas españolas actuales no son. Que aprendan muchos.

6 comentarios:

Dani Luna dijo...

Sí señor. No soy un amante del cine español pero Celda 211 es buenísima.
Creo que una de las primeras frases que dije al terminar la película fue: "A ver si aprenden" (o algo parecido).

Un saludo. Ciao!

Anónimo dijo...

El cine español tiene que aprender, que sí. Pero es más fácil echarle la culpa a los internautas de la incompetencia y de la falta de ideas de una gran parte de un sector que, después de lo que han intentanto para censurar internet, se han ganado el odio de más de media España. Vaya tela. Pero sí, esta peli es bueníiisima.

Alhy dijo...

Konnichiwa, Cinemagnifi-kun! ;)

¿Cómo llevar además de por el weather? (tranqui, la cosa es general, Malaga no es Oz, nene).

Yo, salvo por algun altercado amiguil, I'm OK.

Me he propuesto verla esta week sin falta. Estoy algo harta de que todo el mundo me diga lo increiblemente fabulosisima que es. ¡Ya llegaré, impacientes! ;)

Voy a curiosear el blog de tu friend right now. Me ha sorprendido que me postearas en la actualización perdidil. Hace time que no me visitas por otros rincones. I miss you.


Kisses cuasinevados ***

Wolfville dijo...

Yo tampoco la he visto todavía (y pensar que me tragué la gilipollez de "Spanish Movie" en vez de esta), pero desde luego tiene mucha mejor pinta que el resto del cine español actual con sus delirios gafapasta, homenajes bastardos a Tatí, Berlanga, Rohmer o el que toque, y sobre todo la monotemática Niñatos borrachos y dramones en la guerra civil. Se que he soltado una serie de tópicos sobre el cine patrio pero... ¡¡el cine pátrio también suelta muchos tópicos en sus películas así que a joderse!!

Saludos.

Bea dijo...

Celda 211 me pareció una maravilla. No es una película perfecta, pero sí cargada de fuerza y de sentimientos, que creo que al final es lo que queda. ¡Encandilada me tiene! ¡Qué ganas de que salga en dvd!

JAVI dijo...

Me dejó impresionado. No lo esperaba. Sin duda supera todas las expectativas. Una de las mejores del cine español de los últimos años, lo cual desgraciadamente no es difícil, aunque en mi modesta opinión se hace un cine bastante digno aparte de Torrentes, Mortadelos, Pagafantas y otras cosas que se mencionan por arriba pero de eso hay en todas las cinematografías.