domingo, 21 de febrero de 2010

JOHNNY COGIÓ SU FUSIL de Dalton Trumbo – 1971 – (“Johnny got his gun”)


Cuando estalló la Primera Guerra Mundial, Joe marchó a la batalla como otros tantos jóvenes de toda Europa ante la promesa de la gloria y de servir bien a su patria. Ahora ha despertado en un lugar desconocido que intuye que es un hospital. No puede ver nada, no puede oír nada, no puede hablar y no tiene ni cara, ni brazos ni piernas. Únicamente puede mover la cabeza y su mente lo último que recuerda es una bomba cayendo sobre él. Sin embargo, puede distinguir unas manos que le cuidan todos los días. Con esa persona que se encarga de él intentará comunicarse usando el código Morse. Joe, aunque no puede hacer nada por sí mismo, ha trazado planes de futuro: quiere que le expongan ante las multitudes como una consecuencia de los desastres de la guerra.

Escritor y guionista ejemplar, Dalton Trumbo tiene en su haber los guiones de infinidad de obras maestras de la historia del cine y una única película dirigida por él mismo: “Johnny cogió su fusil”. Escribió además algunas de las grandes novelas del siglo XX como “Eclipse”, “Washington Jitters” o la propia novela homónima de la película que comentamos. Miembro militante del Partido Comunista, era uno de los guionistas más originales, mejor pagados y más polémicos de Hollywood, creador de las historias de míticas películas como “Vacaciones en Roma” (que se llevó un Oscar), “Espartaco”, “Éxodo”, “El bravo” (que obtuvo otro Oscar), “El último atardecer”, “Espejismo de amor”, “Castillos en la arena”, “Orgullo de estirpe”… La lista de sus trabajos es inmensa y voy a dejarla aquí por ahora ya que vamos a centrarnos en la única cinta que dirigió. Cabe decir de todas formas que tocó en ellos todo tipo de asuntos y de géneros y que se destacó por imprimir en muchos grandes dosis de crítica social y política, muchas veces encubierta, otras directa, al igual que hizo en todas sus obras literarias, campo en el que también fue muy reconocido. Al igual que cineastas como Losey o Dassin o guionistas y escritores como Brecht, Dalton Trumbo fue acusado de comunista durante la Caza de Brujas y, tras pasar un tiempo en prisión, hubo de exiliarse de los Estados Unidos. Trabajó en Europa y en México, en donde siguió elaborando geniales guiones para grandes obras que dirigieron algunos de los que como él se encontraban en el exilio. Murió prematuramente en 1976 de un ataque al corazón.

Dalton Trumbo elaboró el guión de “Johnny cogió su fusil” a partir de novela que él mismo escribió con el objetivo de que lo dirigiera un buen cineasta. El primero en la lista era Luis Buñuel, que al parecer metió mano en el guión original pero que se negó finalmente a dirigirlo. Sin encontrar a nadie para esta tarea que le satisficiera, Trumbo se animó, por única vez en su vida, a rodarla él mismo. El resultado fue una de las más terribles pesadillas llevadas a la pantalla en toda su historia y uno de los más brutales alegatos antibelicistas y a favor de la eutanasia vistos nunca, alegato que conservan toda su actualidad intacta. Johnny, herido de guerra, vive en la oscuridad, sin ningún sentido inutilizado salvo la capacidad de sentir cómo le tocan otros seres, sumergido en un mundo surrealista de sueños y hechos pasados. En uno de estos sueños se le revela su futuro: ser expuesto ante la humanidad como una muestra de los horrores de la guerra. O esto o morir, ya que su vida en semejante estado de invalidez es un martirio insoportable que le acabará volviendo loco. Tiene un modo de comunicarse con los que le cuidan: el código Morse. Sin embargo, todos a su alrededor creen que es un vegetal que no puede pensar ya nada, a pesar de lo cual le mantienen con vida artificial. El periplo de Johnny para lograr su objetivo es uno de los más angustiantes vistos nunca en una película. No sólo se topa con el obstáculo de que los demás creen que está muerto en vida, sino que además ha de luchar más tarde contra la hipocresía de los altos mandos del ejército. El desenlace de la historia es sencillamente aterrador, triste como pocos: deja al espectador destrozado durante varios días siguientes al visionado. La única obra fílmica de Dalton Trumbo, cargada de humanismo pesimista, es una de las películas más originales, impactantes e importantes de la historia del cine. Una cita imprescindible con el horror.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Una de las obras maestras del siglo.

Duele de ver.

Quimerico Inquilino dijo...

Muy buena reseña de un título clásico de visión obligada en los institutos de secundaria hace unos años.
Nunca suficientemente revindicada.

Saludos y gracias por la reseña.

Super Target Me dijo...

Como diria Alberto Welles. Oh!! Obra maestra!!

Clasico entre los clasicos.

Subes este finde a Malaga? Yo bajo y espero verte y bastardear hasta el amanecer.

JAVI dijo...

Me da un poco de cosa decir que no he visto todavía este gran clásico, que según dice un comentarista tuyo era de visión obligada en institutos. No lo sabía.

Saludos.

jesus (of suburbia) dijo...

Nunca he podido verla. Dalton Trumbo como personaje en sí mismo es fascinante. Has recordado una peli, Orgullo de Estirpe, qué cosa más rara pero a la vez fascinante.

dvd dijo...

Magnífica, incluso en su irregular desarrollo. El guión muy por encima de la dirección...