domingo, 4 de abril de 2010

WINCHESTER 73 de Anthony Mann – 1950 - (“Winchester 73”)


El noble pistolero Lin McAdam llega a Dodge City, en donde, por ser el Día de la Independencia, se celebra un concurso de tiro. Lin gana el concurso y se lleva el premio: un Winchester 73, uno de los mejores rifles del mundo. Sin embargo, otro pistolero, Dutch Henry Brown, se lo roba y huye con su banda de forajidos. Lin sale en persecución de Dutch. Mientras, el Winchester es deseado por otros hombres: un traficante de armas, un jefe indio y otro forajido. Lin, sin embargo, quiere algo más de Dutch… Los que le rodean saben que ambos están unidos por un pasado triste.

Anthony Mann, como otros tantos, comenzó su andadura artística dirigiendo teatro en Broadway, de donde pasó al mundo del celuloide en los años cuarenta. Fue uno de los grandes directores clásicos del Hollywood de oro, y especialmente uno de los grandes maestros del género negro y del western, en los que regaló imprescindibles obras. Su estilo encontraba la belleza en su gran sobriedad narrativa y ambiental, en su ritmo calculado al milímetro y en su uso del espacio, especialmente del grande, con el que sorprendía sin parar mostrando unos escenarios naturales llenos de implacable hermosura (especialmente en sus poéticos westerns, que se consideraron los mejores herederos de los de John Ford). El cine de Anthony Mann es muy a menudo épico, lleno de violencia física y psicológica y de héroes agustiados por miedos constantes pero imparables en su cometido. Conjugó sin problemas el arte y la comercialidad, y fue un gran director de actores, llevando a la gloria a muchos de los que colaboraron con él, aunque su intérprete fetiche fue el genial James Stewart. Entre sus imprescindibles westerns se encuentran el comentado “Winchester 73”, “La puerta del Diablo”, “Horizontes lejanos”, “Colorado Jim”, “Tierras lejanas”, “El hombre de Laramie”, “Cazador de forajidos”, “El hombre del oeste” o “Cimarrón”; y entre sus también imprescindibles cintas negras “Desperate”, “La brigada suicida”, “Los héroes del Telemark” o “Sentencia contra un dandy”. Sin embargo, como tantos otros grandes creadores de esta época, tocó todo tipo de géneros con igual éxito y calidad: el drama con “Extraños en la noche” o “La pequeña tierra de Dios”, el musical con “Una rubia afortunada con suerte” o el biopic musical “Música y lágrimas”, las aventuras con “Bahía Negra”, el bélico con “La colina de los diablos de acero” o el histórico con “El Cid” o “La caída del Imperio Romano”. Anthony Mann murió inesperadamente: en pleno rodaje de “Sentencia contra un dandy”.

Uno de los mejores westerns de la historia y uno de los mejores de Anthony Mann (como si no tuviera) es “Winchester 73”, protagonizado por su habitual James Stewart, que borda el papel del clásico hombre íntegro que, para hacer la justicia en la que él cree, ha de enfrentarse a su propio pasado y ponerse frente a seres que en otro tiempo significaron mucho para él. Se podría definir “Winchester 73” como un drama familiar de aventuras épico, en el que en medio del crudo enfrentamiento entre los dos protagonistas (inolvidable el violento duelo final en las montañas), se suceden interminables problemas y enfrentamientos por la posesión del rifle que da nombre al filme, una de las mejores armas de su tiempo, todo un tesoro en la época. En medio del citado drama, encontramos torneos de tiro al blanco, combates en tabernas, batallas contra indios, intrigas entre contrabandistas, encuentros con la caballería o con personajes míticos como el sheriff Wiatt Earp o menciones al general Custer y, por supuesto, romance y amistad, que aparecen exaltadas como oasis de dignidad en un mundo de salvajes. Las escenas de acción, imparables, están llevadas con una maestría que pocas veces se ha vuelto a ver en un director de westerns. Hay que destacar además los escenarios, esos parajes naturales que siempre encontramos en el cine de Mann retratados con ese esplendor que le caracteriza y una visión de la época que, sin acercarse a las más brutales de autores como Penn o Peckinpah, se muestra realmente más sucia y cruda que otras de sus contemporáneos, a pesar de no dejar de lado la epicidad ni el lirismo en ningún momento.

1 comentario:

Fantomas dijo...

Peliculón. Uno de mis westerns favoritos de la era clásica del género.

Saludos.