martes, 3 de agosto de 2010

UN FUNERAL DE MUERTE de Frank Oz – 2007 – (“Death at a Funeral”)


Una rica familia inglesa prepara el funeral del fallecido padre en su gran casa de la campiña. Todo está listo para el solemne momento y, poco a poco, los invitados van llegando. Todo tiene que salir perfecto. Sin embargo, los problemas no hacen más que proliferar: vuelven a surgir las rencillas entre los hermanos, algunos miran mal a las parejas de los otros, alguien toma drogas sin quererlo, estallan rivalidades y aparece de la nada un apuesto enano que asegura ser… el amante del muerto. El caos ha llegado a la casa.

Frank Oz continuó su carrera en 2007 con la humildad y el buen hacer que ha caracterizado a casi toda su filmografía con “Un funeral de muerte”, una divertida comedia que hace un homenaje a la comedia clásica inglesa de situaciones tanto en su brillante estética (preciosa la fotografía) como en su estilo limpio, conciso y directo que sin embargo se desquicia en los momentos clave para terminar resultando alocado y nervioso. La excusa es simple y la hemos visto ya en muchas otras ocasiones: el funeral de un viejo padre de familia sirve para destapar, por medio de constantes y locas peripecias, el mundo oculto que late en esa propia familia, adinerada, hipócrita, clasista y algo esnob y residente en la habitual (como no) gran mansión de una campiña de las profundidades del Reino Unido. El protagonista es coral y está excelentemente interpretado, mientras que los gags beben del mencionado humor inglés, de cierto humor absurdo, del humor negro y ligeramente del slapstick y del humor zafio, que aparece representado con formas refinadas conscientemente para hacer al conjunto más desternillante si cabe. Con una más que solvente agilidad y con un gran pulso Oz va revelando todos los secretos de la familia protagonista y de sus allegados más próximos, secretos que en su mayoría el espectador descubre junto a los propios personajes. Se repasa así, con un ojo muy agudo, un gran número de asuntos: los mencionados clasismos, hipocresías y esnobismos varios, los prejuicios, las drogas, la homosexualidad vista como una vergüenza y las relaciones amorosas desaprobadas en general. El tono satírico empleado para tratar estos asuntos es ácido en todo momento, aunque en líneas generales “Un funeral de muerte”, como otras cintas de su autor, se muestra básicamente amable ante la crítica social que lanza (lo que no quita que resulte una crítica inteligente), amabilidad que queda ensalzada con el apropiado final feliz, esa amabilidad que tanto le critican al cine de Frank Oz. Muy recomendable a pesar de todo para pasar un buen rato con ironías, elegancia que encubre decadencia y delirantes gags.