jueves, 30 de julio de 2009

FARAÓN de Jerzy Kawalerowicz – 1966 – (“Pharaoh”)


El joven príncipe Ramsés XIII ve como cada día que pasa su tierra, Egipto, da un paso más hacia la decadencia. Las conspiraciones fenicias, libias y hebreas son constantes, y la amenaza de la poderosa potencia militar de Asiria cada día es más latente. Mientras, el pueblo vive en la pobreza y en la ignorancia y la clase sacerdotal acumula cada vez más privilegios y riquezas. Decidido a cambiar esto y a alcanzar la gloria de sus grandes antepasados, Ramsés pone en marcha una conspiración para acabar con el poder de los sacerdotes. Una guerra en la sombra está a punto de estallar y de sacudir a todo Egipto.

Nacido en Ucrania en 1922, Jerzy Kawalerowicz, que estudió en Cracovia, es uno de los grandes directores polacos de la historia y uno de los nombres más importantes del cine histórico de todos los tiempos. Sus primeras creaciones vinieron influenciadas por el Neorrealismo Italiano y, tras pulir su estilo, comenzó a crear unas sorprendentes películas que, muchas enraizadas en el mencionado “género histórico”, trataban toda clase de asuntos universales entre los que se incluía a menudo la crítica política, ideológica y religiosa. Sus filmes se alejaron en todo momento del colosalismo, el lujo y la exuberante fantasía con la que Hollywood solía tratar las producciones de este tipo. Cualquier pasado visto por Kawalerowicz, siempre minuciosamente documentado, aparece retratado en todo su verdadero esplendor, es decir, con un realismo insobornablemente férreo en el que nada se suaviza ni se oculta y en el que, a pesar de todo, se esconde siempre un halo épico. La impronta visual de sus filmes es así apabullante, con gran importancia del espacio escénico, que a veces casi actúa como un personaje más, y del vestuario y el color, brillantes. Sus personajes, cuidados psicológicamente hasta el más mínimo detalle, a menudo tienen que luchar contra un sistema opresor que domina sus vidas y las de sus allegados de una manera u otra y que se emparienta claramente con cualquier sistema opresor del transcurrido siglo XX y de nuestros días. Jerzy Kawalerowicz, de filmografía bastante espaciada (aunque mucho menos en sus inicios) debutó con “Celulosa”, a la que siguieron “Bajo la estrella frigia”, “La sombra”, “Tren de noche”, “El verdadero fin de la guerra”, “Madre Juana de los Ángeles”, la comentada “Faraón”, “Muerte de un presidente”, “El juego”, “Austeria” y “Bronsteins Kinder”. Todavía en activo, presentó en el año 2001 su nueva versión de “Quo Vadis?”.

“Faraón”, basado en la novela homónima del polaco Boleslav Prus, presenta la historia ficticia de Ramsés XIII, que decide enfrentarse a la clase sacerdotal egipcia viendo cómo todo su reino, en ligera decadencia por culpa de conspiraciones fenicias, libias y hebreas y por la constante amenaza de la poderosa Asiria, vive en la ignorancia engañado por esta propia clase, acomodada e hipócrita. El filme desarrolla la lucha de este contradictorio personaje y de los que deciden seguirle para, de alguna manera, despertar al pueblo con el objetivo de que se rebele contra dicha clase y reclame el tesoro real que financiará una guerra contra los asirios, guerra a la que los religiosos se oponen por intereses ocultos. El trasfondo es éste, pero la alegoría queda bien clara: el Egipto Antiguo es un reflejo de la Polonia dominada por los comunistas rusos (aunque también la metáfora se aplica sin ningún problema a cualquier dominación de cualquier clase religiosa sobre cualquier pueblo). La monumental película, de tres horas de duración, está narrada con unos fabulosos pulso y ritmo que no decaen en ningún momento y que mantienen al espectador interesado en la retorcida trama de principio a fin. Los personajes, genialmente recreados y desarrollados, se enfrentan entre ellos por el poder en una sociedad corrompida y cegada por los dogmas, engañada por un estamento que todo lo controla en la sombra. La representación histórica (magníficamente fotografiada) es simplemente soberbia, tremendamente fiel al pasado real que retrata (a pesar de que el Faraón protagonista sea una invención y de otros fallos históricos que provienen de la obra original de Prus –que también escondía la misma crítica política y social-) tanto en los escenarios como en el vestuario, la ambientación, las costumbres, los diálogos. Las escenas de batalla, rodadas alguna en primera persona, son realmente innovadoras para la época, y la falta de música otorga un realismo y una crudeza pocas veces vistos. “Faraón”, recientemente editada en DVD, es, además de una película imprescindible en todos los aspectos, toda una experiencia, un viaje a un concepto de cine histórico demasiadas pocas veces utilizado.

3 comentarios:

elprimerhombre dijo...

Esta peli la tengo en el ordenador desde hace la tira y nunca la veo. Tiene muy buena pinta como tú bien dices, igual que su fotografía. También tengo Madre Juana de los Angeles, que sólo por ver a monjas poseídas ya vale la pena. Un saludo!

Crowley (www.tengobocaynopuedogritar.blogspot.com) dijo...

vaya, vaya, te me has adelantado en la crítica de esta monumental película que pensaba comentar la próxima semana. Una obra recomendabilísima que debería ver todo el mundo, aunque sólo sea por su fotografía y su uso del color.
Os invito a pasar por mi blog a un "concurso" de adivinar películas si os apetece.
Saludos

Anónimo dijo...

Hola,
Aunque es totalmente cierto que la película refleja la situación de la iglesia católoica en la Rúsia comunista, no debemos olvidar que el film está basado en una novela escrita en 1885, época en que no se daba esta situación. Por lo tanto, podríamos decir que Kawaleroxicz intensificó esa parte del libro, pero el tema de la lucha entre poder religioso y poder político no está basado inicialmente en la Polonia comunista.