martes, 1 de septiembre de 2009

CUBE de Vincenzo Natali – 1998 – (“Cube”)


Seis personas desconocidas entre ellas despiertan dentro de un misterioso cubo. No saben cómo han llegado ni por qué están allí. Muy pronto descubren que ese cubo tiene puertas que llevan a otros cubos, y así sucesivamente. Además, también se percatan de que los otros cubos están sembrados de mortíferas trampas. Estas seis personas son un ladrón profesional, una estudiante de matemáticas, una doctora, un policía, un ingeniero y un retrasado mental, y, aunque son todos tremendamente distintos, han de unir sus fuerzas y sus inteligencias para salir de la prisión en la que se encuentran… Si es que esa prisión tiene alguna salida.

El canadiense Vincenzo Natali es uno de los directores de ciencia ficción modernos más reputados y famosos, a pesar de contar con una filmografía aún escasa y espaciada. Ha creado en sus películas, con distintas intenciones, geniales ambientes opresivos, mundos asépticos que literalmente se tragan sus personajes, a menudo perdidos en estos ambientes sin una razón aparente pero interiormente perdidos (por lo que los ambientes que les engullen a menudo simbolizan este estado). Es tal vez muy pronto para valorar su como he mencionado espaciada carrera en conjunto, aunque se presenta realmente prometedora por la gran calidad de sus tres películas hasta la fecha. Dentro de la ciencia ficción siempre, ha experimentado con tres géneros distintos: el terror, el thriller y la comedia, demostrando una gran versatilidad dentro de un género que admira. Se inició dirigiendo cortometrajes y series de televisión como “PSI Factor: Crónicas de lo paranormal” o “Tierra: Conflicto Final”. Su primer filme fue la genial “Cube”, que le llevó al reconocimiento de forma fulminante. Después dirigió otras dos películas originalísimas: el thriller futurista “Cypher” y la comedia de ciencia ficción “Nothing”. Actualmente prepara un nuevo proyecto: “Slice". También fue famoso por dirigir uno de los cortometrajes de la colección "Paris, je t'aime".

“Cube” es toda una experiencia. Película innovadora como pocas, genial ejercicio de estilo, es todo un prodigio de imaginación y de economía de medios que alcanzó al instante la merecida categoría de filme de culto. Seis desconocidos están atrapados sin saber por qué en una prisión surrealista y aterradora: un cubo con seis salidas a otros cubos plagados de trampas mortales. Los seis desconocidos tienen cada uno un oficio al que se dedican o una condición, algo que aplicar al plan para salir de allí: ir pasando de sala en sala hasta encontrar una salida. Muy pronto, surgen los conflictos entre ellos, como en un “Señor de las moscas” futurista. Muy pronto, también, se percatan de que el cubo en el que están encerrados (la sucesión de cubos) funciona según unas reglas matemáticas que les van a permitir salir de allí… Si logran dominarlas y si logran adoptar maneras conciliadoras y respetuosas entre ellos. La tensión es máxima dentro del engendro tecnológico, así como la sensación de agobio, opresión y claustrofobia, aderezada con una banda sonora tan relajante como extraña, a veces hecha de puros ruidos fantasmales. Los cubos tienen un inolvidable y hermoso diseño artístico en el que la belleza se da la mano con la muerte. Las trampas son realmente terroríficas, inesperadas: cada habitación tiene una nueva y sangrienta sorpresa que sortear. La constante e irrefrenable sensación de conspiración pesa sobre los protagonistas y sobre el espectador, y las relaciones entre estos protagonistas, los prisioneros del cubo, no dejan un segundo de respiro. El desenlace es simplemente sorprendente, abierto a todo tipo de interpretaciones (el mismo cubo es una metáfora ambigua pero efectiva preparada para suscitar miles de estas interpretaciones). “Cube” es una película inimitable, una de las propuestas más originales de los últimos años y una experiencia terrorífica, violenta, angustiosa y bella como pocas. Contó, por supuesto, con la correspondiente y ya horrenda secuela “Cube II: Hypercube” y hasta con una también despreciable y terrible precuela: “Cube Zero”, ya no dirigidas por Natali.

3 comentarios:

Lucifer, Becario del Mal dijo...

Interesante y brillante a ratos, aunque quizá le habría cabido un poco de argumento de fondo. Qué pena que las secuelas no fueran por un camino más creativo en lugar de exprimir tanto el mismo limón.
saludos!

Cecil B. Demente dijo...

Una idea sencilla, original y bien ejecutada, una peli cojonuda, vamos.

Crowley (www.tengobocaynopuedogritar.blogspot.com) dijo...

Muy interesante propuesta cinematográfica. Estoy impaciente por ver el nuevo trabjo de este directo, Splice, que apunta muy alto.
Saludos