lunes, 14 de septiembre de 2009

RESERVOIR DOGS de Quentin Tarantino - 1992 - ("Reservoir Dogs")


Seis hombres, algunos desconocidos entre sí, son contratados para atracar una rica joyería por el mafioso Joe Cabot y su hijo Nice Guy Eddie. Los seis usan nombres en clave para que no haya problemas entre ellos: Señor Blanco, Señor Rosa, Señor Naranja, Señor Rubio, Señor Marrón y Señor Azul. El crimen está planificado al milímetro, y, si nada falla, les permitirá a todos regalarse unas largas vacaciones de lujo. Sin embargo, algo falla... La policía ya conoce sus planes y les recibe en la joyería, por lo que han de escapar como buenamente pueden. Escondidos en un viejo almacén, los seis, junto a Joe y a Eddie, habrán de reorganizarse para desaparecer del mapa y averiguar quién les ha traicionado dando el chivatazo. La tragedia y la sangre se cierte sobre todos.

Quentin Tarantino, un individuo divertido y malhablado que trabajaba en un videoclub y que no había pisado en su vida una escuela de cine (sí de interpretación, pues empezó a formarse como actor), debutó tras las cámaras a principios de la década de los noventa gracias al productor Lawrence Bender y al actor Harvey Keitel, que, apasionados con el guión del hoy ya clásico y filme de culto "Reservoir Dogs", hicieron posible su rodaje. Nadie lo esperaba (ni él mismo), pero desde entonces ha sido uno de los directores más idolatrados del "cine independiente" norteamericano, un auténtico fenómeno de masas que, con la suerte de poder rodar lo que le venga en gana en cualquier momento y tener dinero para ello (ya que su nombre suele ir acompañado de un éxito seguro), ha podido colocar dentro de la industria (el debate sobre si Tarantino es verdaderamente independiente o no todavía sigue desatando polémica) productos que gozan de una plena libertad creativa (eso nadie lo puede dudar). Su cine se puede resumir con una palabra: collage. Influencias de todo tipo se dan la mano en sus filmes (el cine negro, la comedia negra, el cómic, los dibujos animados, el cine de serie B y de más allá, el western, el cine épico, el cine de artes marciales, el cine de samuráis, el manga, el blackxploitation, el kitsch...), que siempre vienen cargados de homenajes a grandes directores, a clásicos del propio cine, de los dibujos animados y de la música moderna (Tarantino es un gran melómano y sus geniales bandas sonoras lo dejan muy claro), a películas malas pero que por diversas razones son de culto y a sus propias películas (en muchas de sus obras hay "enfrentamientos mexicanos", planos sacados desde el maletero de un coche, menciones a la hamburguesería Gran Kahuna o a los cigarrillos Big Apple, fetichismo con los pies de las mujeres...). Sus personajes, freaks a menudo con estrambóticos alias, se enfrentan entre ellos por asuntos universales como poder, dinero, amor o venganza. Sus filmes son comedias declaradas, pero en casi todos hay un cierto poso de amargura o una sombra de tragedia que termina aplastando a algunos de sus seres. Después de "Reservoir Dogs", Quentin Tarantino volvió a batir réccords de éxito con el nuevo filme negro de culto "Pulp Fiction", que terminó de consagrarle como la estrella que es. Más tarde llegó la genial e incomprendida "Jackie Brown", las dos destacadas entregas de "Kill Bill", el divertidísimo mediometraje "Death Proof" y el filme bélico "Malditos Bastardos". Suyos también son guiones usados por otros directores como los de "Amor a quemarropa" de Tony Scott, "Asesinos natos" de Oliver Stone o "Abierto hasta el amanecer" de su gran amigo y habitual colaborador Robert Rodríguez. Siendo un genial creador con una puesta en escena siempre formalmente impecable, sobresaliente y muy imaginativa a nivel de recursos, me parece algo sobrevalorado Quentin Tarantino. Es un gran maestro del cine moderno, pero en absoluto el revolucionario del cine de los noventa que muchos pretenden que sea.

Película negra completamente desprejuicidada, "Reservoir Dogs", rodada con un reparto casi íntegramente masculino y con cuatro duros en un viejo almacén, narra la historia de un atraco frustrado que da un fresquísimo soplo de aire al género al que pertenece, atraco que no aparece rodado y que el espectador ha de imaginar y que precipita un terrible juego de relaciones personales entre los que lo han perpetrado que, a pesar de su enorme carga cómica (negra y sádica hasta límites insospechados) termina desembocando en una tragedia con el asunto de la traición y de su relación con el deber de fondo. A través de flashbacks que ordenan y desordenan la agilísima trama, el espectador va reconstruyendo lo que realmente ocurrió mientras no para un segundo sumido en la intriga para desenmascarar al traidor del grupo. Los personajes, todos geniales y tremendamente reales, se mueven a través de diálogos completamente triviales y a menudo tremendamente soeces y desquiciados que, homenajeando a todo lo que homenajea siempre Tarantino (desde la música de Madonna hasta las drogas pasando por el sexo, las armas o la comida basura), describen a los personajes a la perfección demostrando el poderío en economizar medios escasos del entonces jovencísimo director (esto unido al hecho de no rodar el atraco, lo que otorga más intriga al conjunto). Mientras, las escenas para el recuerdo se suceden: la primera conversación en la cafetería, la asignación de alias a los protagonistas, la brutal tortura al policía al ritmo de "Stuck in the middle with you" y el baile del señor Rubio, la persecución por las calles a tiros, el "duelo mexicano" final... Por supuesto, todo esto no habría sido posible sin las soberbias actuaciones de todo el reparto del filme, que brilla con luz propia: Harvey Keitel, Tim Roth, Michael Madsen, Steve Buscemi, Chris Penn, Laurence Tierney y el propio Tarantino, que como hace a veces se reserva un pequeño papel secundario. El de Quentin es sin ninguna duda uno de los debuts más importantes de los años noventa. Tras él, "Pulp Fiction" terminó de encumbrarle.

4 comentarios:

Lucifer, Becario del Mal dijo...

ole! esta película prácticamente reinventó el cine de ladrones. Y si, probablemente influyente como pocos en los 90, almenos para el público y para mi. Me pareció remarcable que recurriese a la técnica de Hitschcock de revelar al espectador detalles clave para convertir el misterio en suspense.
Saludos!

Giancarlo V. dijo...

Esta es sin duda, la mejor película
de Tarantino muy por encima de Pulp Fiction...un guión bastante solido y uno de los mejores cast de los 90's que colocaría junto al de vidas cruzadas de Altman y al de Magnolia de Anderson.
Buena reseña.

Saludos

Crowley (www.tengobocaynopuedogritar.blogspot.com) dijo...

Qué gran emoción cuando vi esta película. Qué descubrimiento que reinventó el cine.
Saludos

Mike Lee dijo...

Hay tantos momentos míticos como los que mencionas, conversaciones únicas y actores dedicados; genial película.

¡Saludos!