miércoles, 30 de diciembre de 2009

24 HOUR PARTY PEOPLE de Michael Winterbotton – 2002 – (“24 hour party people”)


Finales de los años setenta. Manchester. Tony Wilson, tras volver con sus amigos de un concierto de los Sex Pistols, decide emprender una arriesgada empresa: dedicarse a la música y fundar un sello discográfico en el que los artistas tengan una independencia casi total para crear. Nace Factory Records y la gran sala Hacienda, en las que van a componer, grabar y actuar, contra todo pronóstico, algunas de las más grandes bandas de la década que entra, la de los ochenta. Manchester, con Joy Division, New Order o Happy Mondays, se convierte en uno de los centros de peregrinación musical de Inglaterra, de Europa y de más allá. Interminables noches de fiesta se abren en la ciudad, que nunca duerme. Su edad de oro ha comenzado.

Michael Winterbottom es uno de los directores ingleses independientes más importantes de las últimas décadas, uno de los directores más prolíficos de estas tierras y además uno de los más eclécticos de toda Europa. Su filmografía, tendiente a un cierto realismo social poético, no puede ser fácilmente encuadrada en un solo estilo, ya que ha tocado todos los géneros habidos y por haber y ha aplicado en ellos las estéticas más variadas: la mencionada del drama social, videoclip, documental, clasicismo, docu-ficción, free-cinema, metáfora visual… Sí podemos apreciar, a pesar de ésto, ciertas constantes básicas de su cine: la lucha titánica del hombre contra su situación social o humana, la exaltación de la amistad o del amor como medio para salir adelante ante la adversidad, la poesía minimalista que se resalta en los dramas humanos cotidianos, la preocupación por la hipocresía, la brutalidad y la deshumanización del mundo moderno y unos mensajes humanistas a veces pesimistas y a veces sorprendentemente optimistas. Es Michael Winterbottom muy apreciado en Inglaterra por haber rodado prácticamente todas sus películas en ella, en su patria natal, y no haber hecho concesiones de ningún tipo a la industria de Hollywood en todos sus años de carrera (y cuando ha rodado en los USA, ha sido de forma independiente). Autor, como comenté, de todo tipo de filmes, debutó con la violenta road-movie de amor entre lesbianas “Besos de mariposa”, a la que siguió el drama de enfermedad “Go Now”, el retrato romántico de época “Jude”, el drama bélico de periodistas “Bienvenidos a Sarajevo”, el retrato coral social de relaciones personales “I want you”, el drama urbano de mujeres “Wonderland”, la comedia romántica “Contigo o sin ti”, el western “El perdón”, el docu-ficción sobre la movida de Manchester “24 hour party people”, el documental social “En este mundo”, la película de ciencia ficción “Código 46”, la romántica bazofia “9 songs” (su peor película, algo que no es digno ni de llamarse “cine”), la comedia literaria “Tristram Shandy”, las reivindicativas docu-ficciones “Camino a Guantánamo” y “Un corazón invencible”, el nuevo drama “Génova” y el nuevo documental “The Shock Doctrine”.

“24 hour party people” es el primer gran docu-ficción de Michael Winterbottom, el filme con el que sentó las bases de lo que iba a ser el estilo de una gran parte de su posterior y variadísima obra. “In This World”, “9 songs”, “Tristram Shandy: a cock and a bull story”, “Camino a Guantánamo” o “Un corazón invencible” seguirían esta misma línea, que el cineasta ya había experimentado en 1997 en la excelente “Welcome to Sarajevo”. Con un estilo muy realista (rodado en formato digital) claramente influido por el documental en el que se usan tanto la cámara en mano, las imágenes reales de archivo y de conciertos y las representaciones de ficción con actores y actrices, Winterbottom conforma un genial fresco de lo que fue el Manchester de la década de los ochenta y de los primeros años de la de los noventa: el punto de referencia musical no solo de toda Inglaterra por encima de rivales como Londres, Liverpool o Edimburgo, sino de una grandísima parte de Europa y hasta de todo el mundo. La historia que se narra en el filme es la de la figura que propició todo esto y que descubrió, promocionó y lanzó a muchas de las más gloriosas bandas de la época: la figura de Tony Wilson, que a finales de los setenta decidió dedicarse en cuerpo y alma a la música y que creó en su ciudad la discográfica independiente Factory Records, caracterizada por dejar a los artistas un enormísimo margen de actuación (tanto para el momento como para hoy en día) con el objetivo de que se desarrollasen plenamente dentro de la misma empresa y de su local bandera: Hacienda, uno de los más famosos de toda la historia. Steve Coogan realiza un genial papel como Wilson, al igual que los secundarios, entre los que se encuentran grandes como Shirley Henderson, Paddy Considine o Sean Harris representando a otras personalidades clave del Manchester del momento (destaca el último como el depresivo y epiléptico Ian Curtis en una actuación verdaderamente estremecedora). Además de un amenísimo, divertidísimo, nostálgico y tremendamente instructivo (la cantidad de información y anécdotas reunidas en la cinta es enorme) paseo por una época clave de la música anglosajona y mundial con revisiones de las carreras de grupos míticos como Joy Division, New Order, Happy Mondays (a cuyo exitosísimo tema “24 hour party people” hace referencia el título) y con miradas hacia otros como The Sex Pistols, The Clash o The Buzzcocks (casi todos conforman por cierto la excelente banda sonora de la obra), el filme de Winterbottom es un magistral retrato del eterno tira y afloja entre la independencia del arte y las exigencias comerciales de ciertas industrias, de los sueños realizados y perdidos de independencia artística, de las eternas luchas de egos o visiones del mundo musical, de las drogas, del comienzo de las fiestas rave, de la lucha por la integridad o del combate por salir adelante en un medio social inhóspito por el camino de la creación. Tiene además la cinta un enorme mérito: sabe trascender el propio asunto de la música para cautivar a quien no sea un apasionado de ella con asuntos universales tratados con bastante lucidez. Maravillosa obra maestra.

MAÑANA ME VOY A UNA CASA RURAL A TERMINAR ESTE 2009, ASÍ QUE YA NO NOS VEREMOS HASTA POR LO MENOS EL LUNES DE LA SEMANA QUE VIENE.

NO SE ME OCURRE MEJOR PELÍCULA PARA DESPEDIR EL AÑO :D

TENGAN TODOS 24 HORAS DE FIESTA Y FELIZ AÑOS NUEVO. HASTA LA VUELTA.

3 comentarios:

Cinemagnificus dijo...

¡FELIZ AÑO 2010!!!!!!!!!!!!!!!!!

Bea dijo...

Esta peli me la pusieron en una clase de música y medios de comunicación, pero algo horrible ocurrió, que no recuerdo, por cierto, y nos quedamos a medias... tenía buena pinta, pero nunca me dió por acabarla.

Anónimo dijo...

Peliculón, y con una banda sonora que te cagas llena de clásicos.