jueves, 3 de diciembre de 2009

ANDREI RUBLEV de Andrei Tarkovski – 1966 – (“Andrei Rublev”)


Rusia. Principios del siglo XV. El monje Andrei Rublev abandona su monasterio junto a otros compañeros para pintar los frescos de la catedral de Moscú. Terribles revelaciones le asaltan en un mundo exterior al que nunca se había enfrentado: ante él se abre una tierra hundida en la miseria y en la injusticia, dominada por unos tiranos hipócritas y opresores y asediada por sanguinarios invasores mongoles y tártaros. Ante este horror insoportable, Rublev decide callar para siempre y dejar de pintar. Sin embargo, algo le hará volver a creer…

“Andrei Rublev” es la segunda y ya magistral película del cineasta ruso Andrei Tarkovski, un biopic en el que se narran las revelaciones del famoso pintor de iconos los siglos XIV y XV que da nombre a la obra, biopic que sumergió al autor en el camino de “malditismo” en su tierra que ya nunca abandonó. “La infancia de Iván”, su primera cinta, fue todo un éxito, pero “Andrei Rublev” dejó fascinados a los críticos fuera de las fronteras de la Unión Soviética mientras que ya dentro tuvo que esperar tres largos años para ser expuesta (y aún así apareció en varias versiones con censuras). Las razones son todavía oscuras: al Gobierno no le gustó que la película fuese tan brutal, tan violenta, tan sangrienta, tan cruel. ¿Era la imagen que contiene el filme la de una Rusia en decadencia que quería promocionar Tarkovski? ¿Había referencias en aquella Rusia del pasado a la entonces contemporánea? ¿Estaba utilizando el director el posibilismo para atacar al poder comunista? En “Andrei Rublev”, como en tantísimas obras de este genial autor, hay muchísimas dobles lecturas, muchísimos símbolos y significados ocultos de los que, posiblemente, todavía hoy haya muchos sin descubrir. Voy a limitarme a comentar lo que para mi significa esta película (opinión que coincide con la de muchos que sobre ella han escrito). En mi opinión, el personaje de Andrei Rublev es el propio Tarkovski. No digo nada nuevo, pero tampoco lo pretendo: lo veo muy claro. Rublev, del que no se sabe casi nada, fue un pintor que, en una época oscurísima como pocas, dejó un legado de obras llenas de colorido, delicadas, suaves, cándidas por momentos y casi alegres. Obras que condensan precisamente todo lo que le falta al filme, rodado en blanco y negro, con gran sobriedad y, como en “La infancia de Iván”, mezclando el naturalismo más descarnado con el onirismo más lírico. Rublev es un artista que, como Tarkovski (y como tantísimos a lo largo de nuestra historia) se ve obligado a salir adelante física y emocionalmente en un tiempo terrible. Narrada como un conjunto de cánticos de aura épica, la película retrata las variadas revelaciones que el pintor tiene a lo largo de su vida. Primero, lo encontramos saliendo de su convento, tomando contacto con un mundo exterior del que no sabía nada. Rublev cruza el límite de las faldas de la Iglesia: tiene cultura y sabe explotar el arte, pero no conoce la realidad que hay más allá de los muros del lugar en el que ha vivido hasta ahora. Su primera y fulminante revelación le lleva a la desesperación total: conoce una Rusia sumida en la miseria, idiotizada por la ignorancia, saqueada sin cesar por salvajes extranjeros, desgarrada por constantes intrigas políticas, corrompida por una iglesia y un ejército mentirosos y opresores y engañada por unos gobernantes irresponsables, inhumanos o traidores para con su propio pueblo que no dudan en dejar que los invasores tártaros masacren a inocentes para que le ayuden a derrocar a un rival. Rublev, tras estas visiones, se hunde en un trance que le tiene un largo tiempo sin pronunciar palabra, sin practicar su arte (¿metáfora de la censura impuesta o autoimpuesta?). Pierde toda su fe: en su país, en los humanos (impresionante el abandono de la campesina muda), en Dios, en el arte. Sin embargo, otras revelaciones le llegan: tras conocer a un chico que fabrica campanas, su visión de todo vuelve a cambiar. Cultivará el arte: es lo que le queda, y sabe que haciéndolo algo, aunque sea muy poco, puede ayudar a los hombres. Romperá su voto de silencio. “Andrei Rublev” es una película que disecciona con una finísima lucidez la esencia del artista comprometido, el artista que no puede dar la espalda a un mundo que se descompone, el artista que tiene que tomar partido por el momento en el que le ha tocado vivir y que, precisamente por esto, se hunde en la tristeza más absoluta. ¿Fue este retrato el que no querían las autoridades soviéticas que Tarkovski enseñara al resto del mundo? La visión que el cineasta da de la Rusia del momento es una de las más desgarradoras y deprimentes que sobre un pasado turbulento se han dado hasta la fecha. Durante las tres horas de metraje, el espectador asiste a una espiral de horror en la que un reino en decadencia se desmorona aplastando con él a sus habitantes más pobres y desprotegidos, los que siempre sufren las consecuencias de los abusos de los poderosos. Rublev/Tarkovski/El espectador (o la espectadora) se topa con constantes abusos de la autoridad, represiones, ejecuciones, injusticias, saqueos de los tártaros, masacres, violaciones… Todo retratado con una violencia hiriente, sucia, verdaderamente sangrante que todavía hoy sorprende. Sin embargo, el filme está abierto a la esperanza: inolvidable la escena del pintor junto al chico que fabrica campanas llorando, recobrando la conciencia, decidiendo entregarse a su arte le cueste lo que le cueste. “Andrei Rublev” es la primera, y no la última, obra maestra de su creador y uno de los mejores retratos de un artista que se han rodado nunca.

7 comentarios:

Cinemagnificus dijo...

Andrei Rublev, una maravillosa pelicula contra la censura... Como la que quieren aplicar en internet ciertos personajes espanholes. Viva internet libre!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

redna dijo...

jajajaa. Me ha encantado tu analisis. Una de las 10 mejores peliculas de la historia. jajaa

Saludos

elprimerhombre dijo...

He de decirle primeramente que muy completa reseña y bastante interesante, sobre todo porque hasta me ha llamado la atención para verla. Se lo digo porque a mí Tarkovski me da bastante palo. Vi hace unos tres años la de SACRIFICIO y cuando me acuerdo de ella pienso "Bufff". Realmente, una de las películas más personales que haya visto nunca y un tanto somnífera. Con esto no digo que no tenga detalles que me llamen la atención, pero hay que tener un cierto interés para ponerse a ver este tipo de cine.
Aunque con Fassbinder también puede pasar lo mismo y a mí me gusta. Así son las cosas.
Un saludo!

Lucifer, Becario del Mal dijo...

Nunca la vida de un pintor hizo dormir a tanta gente... dudo que nunca pueda terminarla, y eso que la veo por capítulos!

Crowley (www.tengobocaynopuedogritar.blogspot.com) dijo...

Todos los elogios que se puedan hacer sobre Tarkovskki se quedan pequeños. Menudo genio de la cámara y magistral obra de arte.
Saludos

Dr. Quatermass dijo...

Magistral, solo por la escena del forjado de la campana merece ponerse en un pedestal!

Fantomas dijo...

El cine de Tarkovski me ha sido algo esquivo por bastante tiempo. Una vez intente ver "Stalker" y recuerdo que me quede dormido. Un día de estos intentaré ver una película de este director más detenidamente. Buena reseña.

Saludos.