viernes, 17 de julio de 2009

LOS GOONIES de Richard Donner – 1985 – (“The Goonies”)


Los Goonies son una pandilla de amigos del pequeño pueblo costero de Astoria, amigos cuyas vidas están a punto de separarse: unos despiadados especuladores inmobiliarios piensan echarlos de su barrio para quedarse con la tierra. Una única cosa puede salvarlos: el tesoro del terrible pirata Willy el Tuerto, cuya ubicación conocen, ya que han encontrado el mapa que indica donde está escondido. Todos juntos parten en su búsqueda. Sin embargo, no son los únicos que lo quieren; la familia mafiosa de los Fratelli también va detrás de su pista, y sus miembros están dispuestos a todo para conseguirlo.

Aunque muchas veces se le ha tachado de artesano impersonal y hasta de puro mediocre, lo cierto es que Richard Donner fue uno de los directores estadounidenses más rentables, versátiles, famosos y destacados de las décadas de los ochenta y los noventa, creador de una amplia y variadísima filmografía que abarca películas de todos los géneros en las que supo conjugar una gran calidad artística con grandes dosis de comercialidad. Director de certero olfato taquillero pero que nunca dejaba de lado la creación o la obtención de unos buenos guiones, fue durante muchos años muy bien tratado tanto por el público como por la crítica. Cada película suya es distinta de la otra. Trabajó con el género de terror en “La profecía”, con el de superhéroes en “Superman” y “Superman II” (que no pudo terminar), con el drama en “Max’s Bar” y “La fuerza de la ilusión”, con la comedia en “Su juguete favorito” y “Los fantasmas atacan al jefe”, con la aventura en “Lady Halcón”, “Los Goonies” y “Timeline”, con el thriller de acción en las cuatro entregas de “Arma letal”, “Asesinos”, “Conspiración” y “16 calles” y con el western en “Maverick”. Richard Donner, aunque es cierto que ha experimentado un notable descenso de calidad en sus últimas películas, es un director de cine familiar que merece una rápida y justa reivindicación.

“Los Goonies”, del gran todoterreno y experto en cine familiar Richard Donner, es una de esas películas para niños que lograron en su tiempo constituir un excelente espectáculo para este difícil público (siempre he pensado que el cine dedicado a la infancia –especialmente el que no es de animación- ha dejado mucho que desear a lo largo de la historia salvo honrosas excepciones) y que hoy pueden gozar del estatus de clásico e incluso de película de culto. Escrita por Steven Spielberg y Chris Columbus, narra la simple historia de un grupo de amigos que, para salvar a su idílico barrio de unos despiadados especuladores inmobiliarios, han de encontrar el tesoro de un famoso pirata y enfrentarse a una malvada familia mafiosa que también lo busca. La película, cargada de ritmo a veces frenético y de divertidos diálogos, es una interminable sucesión de escenas de acción imaginativas y llenas de encanto en las que los protagonistas reafirman su amistad, hacen nuevos amigos (el impagable monstruo de buen corazón Sloth), encuentran el amor (algunos de ellos), superan sus miedos y se afianzan como personas en su paso a la madurez. El mensaje es claro: la unión hace la fuerza y los buenos sentimientos triunfan sobre los malos, buenos sentimientos que llegan de la mano de la referida amistad y de la familia (dos de los asuntos que casi siempre han tratado tanto Donner como Spielberg y Columbus en sus filmes). Con tema principal de Cindy Lauper, a “Los Goonies” no le falta nada: combina a la perfección la aventura con la comedia, el romance, cierto suspense (no hay que olvidar que es una película orientada al público infantil) e incluso con algún toque de humor negro. En su reparto se pueden encontrar a muchas de las estrellas juveniles de la década de los ochenta, algunas de las cuales por desgracia terminaron apagándose. Los “goonies” más famosos actualmente son Sean Astin (Sam, el gran amigo de Frodo en la trilogía de “El Señor de los Anillos”), Josh Brolin (soberbio actor al que últimamente hemos visto protagonizando “No es país para viejos” o "W." y participando en películas como "Planet Terror", "American Gangster" o "Mi nombre es Harvey Milk") y Joe Pantoliano (“Lazos ardientes”, “Matrix”). Otros en un principio más prometedores que ellos se hundieron, como es el caso de Corey Feldman, que ha acabado trabajando en la serie B tras sus numerosos problemas con las drogas. Quedan algunos más que sí han llevado una carrera regular, como Martha Plimpton y Robert Davi (aunque casi siempre como secundarios) o Ke Huy-Quan (el entrañable Tapón de “Indiana Jones y el Templo Madlito”), que sigue dedicándose al cine aunque como asesor de artes marciales y de efectos especiales relacionados con éstas (trabaja al parecer en las películas de Jet Li). Fue extraño que, dado su éxito, no gozase “Los Goonies” de por lo menos una secuela. Tal vez sea mejor así…

2 comentarios:

Cecil B. Demente dijo...

Pues lo de la secuela está en el aire, dicen que tratará sobre los hijos de los Goonies a los que sus papás les prohiben el acceso a Internet o algo así, como lo oyen, si casi suena peor que Jóvenes Ocultos II...

Por cierto, si se hiciera el único que no aparecería sería Sloth, Richard Donner lo tenga en su gloria.

Rubén dijo...

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