domingo, 19 de julio de 2009

SEÑALES DEL FUTURO de Alex Proyas – 2009 – (“Knowing”)


John Koestler es un profesor de astronomía que descubre, en un papel que su hijo ha sacado de una cápsula del tiempo enterrada en su colegio en 1959, un plano completo de las catástrofes que han asolado a la Tierra en las últimas décadas... Y una predicción de las que están por venir. John, en un principio, no da crédito a lo que ve. Pero, lo quiera o no, lo que dice en el papel empieza a encajar y a cumplirse. John, junto a su hijo Caleb, va a comenzar una investigación en la que va a averiguar que, terriblemente, el planeta Tierra tiene los días contados...

Después de haber regalado obras maestras como “El Cuervo” o “Dark City”, Alex Proyas no convenció con su vuelta al género fantástico tras el retrato juvenil “Días de garaje” con “Yo, Robot”, simplemente digna, y mucho menos lo hace, tristemente, con esta “Señales del futuro”, un thriller sobrenatural con catástrofes incluidas que empieza espléndidamente, que se mantiene maravillosamente y que en su último cuarto de hora de metraje se precipita en la mediocridad más absoluta con uno de los desenlaces más horrendos que he tenido el disgusto de contemplar en los últimos tiempos. Con una premisa muy vista (las señales que marcan a la humanidad las catástrofes que va a padecer caen en el poder de un padre de familia científico que vive una crisis de fe –un solvente Nicolas Cage-) Proyas labra un thriller que sorprende en sus inicios, que se sigue con mucho interés y que impacta con un terror muy bien explotado (la aparición en el cuarto del hijo estremece, al igual que la visita a la casa de Lucinda) y con unas escenas dramáticas cargadas de una crudeza poco acostumbrada en este género comercial en las que el genio para la puesta en escena del director brilla con luz propia (las mejores, sin ninguna duda, el accidente de aviación y el del metro) junto a una banda sonora terrorífica y verdaderamente estresante de Marco Beltrami. Por desgracia, todo este despliegue de buen hacer termina por los suelos cuando llega el momento del desenlace del filme, en el que, ante la pura incompetencia a la hora de atar los cabos sueltos (mal sueltos) de la trama, director y guionista optan por desarrollar un apocalipsis chapucero y sin ningún sentido (si la humanidad no tenía remedio ni salvación... ¿para qué dejan los marcianos señales? ¿por qué no recogen a los niños y punto?) que, para colmo, viene marcado por un repugnante tufo religiosillo y mártir sacado del Antiguo Testamento por lo menos en su base (una suerte de Arca de Noé extraterrestre-angelical en el que los elegidos para la salvación se eligen a dedo... vomitivo). Que triste. “Señales del futuro” era un thriller sobrenatural dignísimo hasta que llegó ese... Ese final. ¿Por qué, Proyas? ¿Por qué destrozar lo que iba tan bien de una manera tan gratuita? Que pena.

1 comentario:

Crowley (www.tengobocaynopuedogritar.blogspot.com) dijo...

Coincido contigo en la vergüenza que produce el final del filme, con ese mensaje creacionista. Y es una pena porque a mi Proyas me encantó en El Cuervo, en Dark City (una joya a recuperar), porque es único creando atmosferas y espacios oscuros, pero aquí, aquí ha fallado, y no sólo por escoger a Cage como protagonista (que cada día está más acartonado física e interpretativamente) sino por perder su visión oscura del mundo.
Saludos