lunes, 27 de julio de 2009

ÚLTIMA LLAMADA de Joel Schumacher – 2003 – (“Phone Booth”)


Stu Shepard es un publicista de medio pelo de Nueva York destinado al éxito. Viste y huele de manera impecable, es atractivo y seductor, amante fanático de la vida de lujos, joven y buen estratega, carismático, con un pico de oro y con una ambición sin límites. En su camino imparable al poder engaña y manipula a todos: a su mujer, a su amante y a sus amigos. No hay nadie de quien Stu no sepa aprovecharse. Un día, escucha por casualidad la llamada de una cabina de teléfonos. La coge… La pesadilla de su vida está a punto de empezar. La pesadilla y el gran juicio a su moral.

Joel Schumacher es uno de esos nombres del Hollywood actual que igualmente sorprende en las salas con un filme comercial de gran madurez de trama y calidad artística que de la misma manera lo hace con el peor bodrio cinematográfico del año. Irregular como pocos, siempre se ha tambaleado y se tambalea entre buenas películas e infumables bazofias, entre éxitos comerciales y estrepitosos fracasos. Podríamos decir que Joel Schumacher es un artesano básicamente solvente de personalidad fílmica ecléctica (aunque muchos afirman que no tiene aún una personalidad marcada) que ha trabajado y trabaja con todo tipo de géneros. Diseñador de moda en sus inicios, la visualidad de sus películas suele ser desbocada y abigarrada, a veces efectista, otras veces clasicista. De dura infancia y abiertamente declarado homosexual, Schumacher comenzó en el séptimo arte como diseñador de vestuario en numerosos filmes (algunos de Woody Allen) y como guionista de otros pocos como “El mago” de Sidney Lumet. Se inició en la dirección con spots publicitarios y en series de televisión como “The Virginia Hill Story”. Su variadísima y siempre irregular, como comenté antes, filmografía, comenzó con la comedia de ciencia ficción “La increíble mujer menguante”, a la que siguió la comedia de acción “Los locos del taxi” (protagonizada por Mr.T) y el drama juvenil sobre la amistad “St.Elmo, punto de encuentro”, una de sus películas más destacadas y la que le lanzó a la fama y al reconocimiento. Llegaron después el filme de terror juvenil “Jóvenes ocultos”, la comedia romántica “Un toque de infidelidad”, el thriller de ciencia ficción “Línea mortal”, el drama romántico “Elegir un amor”, el controvertido thriller psicológico social “Un día de furia” (una obra que unos aman y otros detestan pero que desde luego es de las más personales de su creador), los dramas judiciales “El cliente” y “Tiempo de matar”, los horrendos filmes de superhéroes “Batman Forever” y “Batman & Robin” (dos despropósitos que destrozaron la buena labor que Tim Burton había hecho con las dos primeras entregas de la saga del hombre murciélago), el thriller “Asesinato en 8 mm”, el drama “Nadie es perfecto”, la bélica “Tigerland”, el filme de acción “9 días”, el biopic “Verónica Guerin”, el thriller “Última llamada”, el musical romántico “El fantasma de la ópera” y el thriller "El número 23".

El director independiente Larry Cohen, guionista de “Última llamada”, tuvo en los años sesenta la idea de rodar esta película junto a nada más y nada menos que Alfred Hitchcock. Por diversas razones, el proyecto se quedó en el aire y el orondo maestro del suspense murió sin llevarlo a cabo. Ya en los años noventa, Cohen escribió la historia utilizando el personaje de un francotirador como “villano”. Muchos años más tarde la película la acabó realizando Joel Schumacher después de que pasara por manos de artistas como Steven Spielberg y de otros no tan artistas como el rey de la explosión sin sentido Michael Bay. Por suerte, Joel la acabó realizando bien (porque igual le podía salir un gran filme que una bazofia intragable, Schumacher es en esto siempre inesperado). La cinta, una de los mejores de la carrera de este irregular director, es todo un prodigio de economía de espacio y de medios. Rodada con un bajo presupuesto, en base a una coreografía de cuatro cámaras y de unos ochenta minutos de duración, toda su acción transcurre en una cabina de teléfono situada en una calle neoyorkina. Un publicista creído de sí mismo y preocupado únicamente por el éxito y el prestigo en la vida, mentiroso, manipulador, hipócrita y aprovechado que es el símbolo de una gran parte de los hombres y de las mujeres de la Norteamérica ultracapitalista de nuestros días y de más allá acaba atrapado en esta cabina con un desconocido que le apunta desde algún lugar que desconoce mientras nadie se percata de su problema (situación metáfora de la falta de privacidad y de la deshumanización total del mundo moderno). El thriller estalla a los pocos segundos de la entrada en la cabina, logrando poner al espectador en el lugar del protagonista y logrando oprimirle de veras. Es la trama, a todos los efectos, un jucio en directo en plena calle, con los familiares y amigos del juzgado observándolo; el francotirador que le vigila le da una oportunidad para redimirse (según su propio código de justicia). Más allá de esta redención sólo está la muerte. “Última llamada” es una película comercial como ya no las hay. Un personaje desarrollado (interpretado muy bien por un Colin Farrell que por aquel entonces empezaba a emerger con fuerza), unos secundarios desarrollados en su justa medida y también muy bien interpretados (Kiefer Sutherland, Forest Whitaker, Katie Holmes…) y una trama llevada con un pulso extraordinario que no deja parar un segundo al espectador y que realiza vueltas de tuerca incesantes conforman una de las mejores películas del 2003, una película que recuerda a aquellos días en los que Hollywood era ingenio, sutilidad y emoción sin enlatar con efectismos.

3 comentarios:

Fantomas dijo...

Schumacher como bien tu mencionas es un director más que irregular, que pese a que de vez en cuando aparece con una película memorable, por lo general realiza películas bastante mediocres. Es en particular si bien me pareció correcta,no la ubicaría entre las mejores películas del director.

Gracias por visitar mi blog, ya te he enlazado en los dos blogs de cine que manejo. Si aún no has podido visitar mi otro blog, te invito a que me des tu opinión:

http://cinemauniverse.blogspot.com/

Saludos y nos estamos leyendo.

Crowley (www.tengobocaynopuedogritar.blogspot.com) dijo...

Schumacher es un director del montón, que tiene más fama de la que se merece, creo yo, pero esta es una de sus películas más soportables (sin ser nada del otro mundo) y entretenida a ratos. Solvente diría yo. Me quedo con jóvenes ocultos y con la primera parte de Un día de Furia. Y nunca podré perdonarle que mancillara Carrtera Perdida de David Lynch al hacer su propia (y mala versión) en El número 23
Saludos

CINEXIM dijo...

Es nombrar al innombrable (Joel Schumacher) y lo pelos se me empiezan a erizar.

Así que no perderé ni un minuto después de que hicieras referencia a dos de mis películas preferidas de los 90: Sospechosos Habituales y Memento.

Voy justo de tiempo, pero pudo asegurarte que me leeré tus comentarios sobre estos dos films y contrastamos opiniones...

Un abrazo!!!