jueves, 27 de agosto de 2009

LOS VIKINGOS de Richard Fleischer - 1958 - ("The Vikings")


Siglo IV. Los vikingos siembran el terror y la muerte en todo el norte de Europa. Uno de ellos, el valiente y brutal Einar, hijo del gran y también brutal Rey Ragnar, está enamorado de la princesa Morgana, del próspero y avanzado reino de Inglaterra, reino que su pueblo quiere conquistar y someter. Mientras, otro de ellos, Eric, valiente guerrero pero por desgracia perteneciente a la marginada casta esclava, también está enamorado de la princesa, y piensa enfrentarse por ella a los propios vikingos y a Einar, su más odiado enemigo. Sin embargo, Einar y Eric tienen un pasado en común que ambos desconocen... Son hermanos. La gran guerra entre vikingos e ingleses ha comenzado, y va a ser larga y cruel como pocas.

Acusado injustísimamente de simple artesano impersonal integrado en la industria por muchos, el norteamericano Richard Fleischer es un director demasiado a menudo muy olvidado (muy injustamente olvidado) que, creador todoterreno como pocos (uno de los más grandes de la historia y también uno de los más versátiles), dirigió algunas de las más grandes películas clásicas de todos los géneros con un estilo ágil, preciso y rico en detalles y marcado por los dramas personales de sus personajes, interpretados por grandes actores y actrices a los que siempre supo sacar un provecho sin par. Educado en el mundo del cine, pues era hijo de Max Fleischer, animador y creador de la mítica Betty Boop y de Kokó el Payaso y adaptador para el cine de Popeye y del Superman animado, brilló Richard con luz propia en la comedia con "Así es Nueva York", "The Happy Time" o "Doctor Dolittle", en el documental con "Design for Death", en el género negro con "Asalto al coche blindado", "The Narrow Magin", "Impulso criminal", "El estrangulador de Boston" o "El estrangulador de Rillington Place", en el bíblico/histórico con "Barrabás", en el western con "Bandido" o "Duelo en el barro", en el cine político con la controvertidísima "Ché!", en la ciencia ficción con "Cuando el destino nos alcance", en el drama con "Sábado trágico" o "La muchacha del trapecio rojo", en el bélico con "Los diablos del pacífico" o "Tora, Tora, Tora" y sobre todo en el género de la acción y de las aventuras con "20.000 leguas de viaje submarino", "Los vikingos" o "Un viaje alucinante". Se retiró del cine a mediados de los años ochenta, tras experimentar su carrera un notable bajón artístico tal vez debido a su acomodamiento o a su cansancio laboral con títulos mediocres como "Conan, el Destructor", "El Guerrero Rojo" o "Pasta gansa". Murió a los 89 años y, a pesar de las irregularidades de sus últimos tiempos, dejó una carrera para el recuerdo y una de las más variadas del Hollywood clásico, una carrera que hay que reivindicar y revalorizar sin cesar.

"Los vikingos" es una de las mejores películas de aventuras del cine clásico de la historia, una odisea de la talla de otras injustamente más famosas como "Ben-Hur", "Espartaco", "Los Diez Mandamientos" o "El Cid", una soberbia muestra de cine espectáculo, de precisión narrativa y estilística, de manejo de la acción, de recreación de una ambientación histórica (que incluyó la construcción real de los barcos vikingos), de magistral fotografía de Jack Cardiff y banda sonora de Mario Nascimbene y de aprovechamiento de un esplendoroso reparto en total estado de gracia (Kirk Douglas, Tony Curtis, Janet Leigh, Ernest Borgnine... todos inolvidables). Mítica, sentida, cruda y violentísima (ciertamente lo es para la época, e incluso se acerca en fisicalidad y brutalidad -y hasta en sadismo, si no recuerden la pérdida del ojo o del brazo o el pozo de los perros- al posterior cine de la violencia de autores como Sam Peckinpah o Arthur Penn) "Los vikingos" narra la tragedia de dos hombres enfrentados con un pasado común que ninguno conoce y de la lucha salvaje de dos culturas en un ambiente de constantes hostilidades que termina derivando, tras dejar incluso a un lado los amores y los patriotismos, en una lucha de puro odio entre hermanos destinados a futuros gloriosos y a la vez terribles. Inolvidables son las grandes escenas de batallas de "Los vikingos" (y el desenlace en el castillo colgante es verdaderamente apoteósico), sus muchedumbres coordinadas a la perfección, su ritmo endiablado, su romanticismo que no esquiva la fidelidad histórica, sus diálogos magníficos. Sin ninguna duda, es esta una de las mejores películas de aventuras de todos los tiempos. Ojalá actualmente se hicieran películas de entretenimiento de esta manera tan seria, digna y adulta.

2 comentarios:

Crowley (www.tengobocaynopuedogritar.blogspot.com) dijo...

Coincido plenamente contigo en que Fleischer ha sido ninguneado y que esta película es una grandísima peli de aventuras a reivindicar.
Hace poco la revista Dirigido dedicó un especial a este autor, si no lo has leído te lo recomiendo.
Saludos

Lucifer, Becario del Mal dijo...

Gran película de accion y aventuras, sin duda. Mucho más interesante que las pelis de capa y espada de la época. Pero Fleischer no siempre supo escojer buenos proyectos y eso le ha pasado factura.
Salduos!