jueves, 29 de octubre de 2009

CORREDOR SIN RETORNO de Samuel Fuller - 1963 - ("Shock Corridor")


Johnny Barreto es un periodista ambicioso: quiere nada más y nada menos que ganar el Premio Pulitzer. Para ello tiene un plan: hacerse pasar por loco e ingresar en un manicomio donde se ha perpetrado un misterioso asesinato que ha quedado sin resolver y, por supuesto, resolverlo él por su cuenta. Johnny consigue entrar en el centro y comienza su investigación. Cada día está más cerca de la verdad. Cada día está más cerca de la locura. Johnny comienza a cambiar progresivamente su personalidad... Y demasiado pronto ya es incapaz de encontrar el camino de vuelta a la cordura.

Aventurero, rebelde, fieramente independiente en la forma y en el contenido de su cine y ajeno a cualquier moda, Samuel Fuller fue uno de los directores más personales de los USA de su tiempo, un verdadero anticipador del cine independiente norteamericano antes incluso que autores como John Cassavettes. Primero que cineasta fue periodista, soldado en la Segunda Guerra Mundial y escritor (sobre todo de célebres Pulp Fictions). Practicó siempre un estilo de acción impactante y violento en todos sus aspectos, sucio y brutal, ácido, irónico y cínico y portador de salvajes criticas al “American way of life”. Bajo sus historias crudas de perdedores atormentados se agazapaban duros, directos y provocadores alegatos contra el racismo (uno de sus asuntos más tratados), la hipocresía, la violencia (del individuo y del Estado), la guerra, el conformismo, la intolerancia o el patriotismo sin sentido. Trató, utilizando casi siempre medios económicos escasos cercanos a la serie B, varios tipos de género, y en todos aportó su mirada desencantada y su buen hacer técnico, descontrolado, desaliñado y con cierto aire “cutre” a propósito, tal vez para conseguir un naturalismo crudo que muy pocos consiguieron hasta años más tarde. Brilló con luz propia en innumerables películas (difíciles de conseguir) que a menudo hasta resultan inclasificables: obras negras como “Manos peligrosas”, “El diablo de las aguas turbias”, “La casa de bambú” o “Una luz en el hampa”; westerns como “Balas vengadoras”, “El barón de Arizona”, “Cuarenta pistolas” o “Yuma”, bélicas como “Casco de acero”, “Invasión en Birmania” o “Uno Rojo, División de Choque” y dramas como la comentada “Corredor sin retorno”, “El kimono escarlata” o “Perro blanco”. Injustamente olvidado y hasta ninguneado en los Estados Unidos y bastante más querido en Europa, fue Samuel Fuller revalorizado como se merecía por autores como Jean Luc Godard, Martin Scorsese, Wim Wenders, Jim Jarmusch, Aki Kaurismaki o Quentin Tarantino, que tienen en sus filmografías clarísimas influencias de su inimitable obra.

Acusada de sensacionalista por la crítica norteamericana, “Corredor sin retorno” es una de las grandes obras maestras de su autor y una de las mejores películas de la historia sobre el periodismo y la psiquiatría. Rodada en el característico estilo de Fuller, con un escaso presupuesto, en interiores casi constantes y con actores no muy conocidos, explora, en un ambiente lúgubre de opresión y pesadillas, la aventura de un periodista que, ansioso de gloria, decide hacerse pasar por un loco para encontrar a un asesino que se esconde en un manicomio. El periodista cumple su papel a la perfección… Y poco a poco parece volverse realmente loco. Comienza su espiral de decadencia y su lucha para distinguir la realidad de la ficción junto a la de sus seres queridos por reconocerle. Fuller desarolla a la perfección la terrible transformación del protagonista de humano a monstruo, a la vez que critica sin piedad al mundo falso y deshumanizado del periodismo y al de los psiquiátricos que no sirven para curar, además de otros asuntos como el patriotismo estúpido, el racismo o la xenofobia, casi siempre presentes en su obra, por lo que “Corredor sin retorno” sembró además una gran polémica. El filme empieza y termina con una de las grandes frases del clásico griego Eurípides: “A quien los dioses quieren castigar, primero lo vuelven loco”.

4 comentarios:

Cinemagnificus dijo...

Perdonad si no os firmo ultimamente, estoy haciendo un curso de ingles en Irlanda y no tengo mucho tiempo (estoy actualizando con material que ya tengo escrito). En Diciembre vuelvo a Espanha y volvere a firmar mas a menudo, I promise :)

redna dijo...

Obra maestra. Peliculon. Una leyenda. jaja

Saludos.

Onimac dijo...

Una de las grandes obras maestras del cine.

Ideal para ver en sesión doble con la koreana Whispering Corridors, si es amante de los juegos de palabras.

Crowley (www.tengobocaynopuedogritar.blogspot.com) dijo...

Un peliculón y una frase impresionante cargada de verdad y desprecio hacia el ser humano.
Saludos