sábado, 9 de enero de 2010

SI TE DICEN QUE CAÍ de Vicente Aranda– 1989 – (“Si te dicen que caí”)


En la sala de autopsias del hospital en el que trabajan, Nito y Sor Paulina reconocen los cadáveres de dos amigos de la infancia: Java y Juanita, que han muerto en un brutal accidente de coche. Ante los cuerpos, los dos empiezan a recordar los tiempos en los que, siendo pequeños, jugaban juntos en las calles de su ciudad… Se abre ante ellos de nuevo la miserable Barcelona de la inmediata posguerra, llena de niños hambrientos y sin juguetes, de delincuentes, de seres solitarios, de prostitutas desesperadas, de golpistas clandestinos contra Franco y de altaneros vencedores de la Guerra Civil. Una ciudad destruida de rencores y violencia.

El catalán Vicente Aranda es tal vez junto a Pedro Almodóvar, José Luis Garci, Julio Médem y Alejandro Amenábar el cineasta español moderno más famoso fuera de nuestras fronteras. Innovador como muchos de sus compañeros de un cine que ya se mostraba demasiado rancio y anclado en las formas políticamente correctas que exigía la dictadura, se alzó como uno de los directores más personales del fin de esta. Si hay un autor que haya retratado la idiosincracia española más brutal y primaria del pasado y del presente con todas sus consecuencias, ese ha sido Vicente Aranda. Su estilo es de gran precisión formal, de orientación clasicista en el rodaje y el montaje pero con su toque personalísimo de violencia, de sexualidad, de crueldad, de visceralidad, de lirismo en un ambiente a menudo tremendista y hasta macabro en el que las pasiones se desatan arrastrándolo todo a su paso. Adaptador genial de grandes autores literarios como Juan Marsé, Manuel Vázquez Moltabán o Luis Martín Santos, fue un crítico inmisericorde como pocos de la historia y la intrahistoria de su tiempo y de los años pasados del franquismo. Rodó sus primeras obras en el marco de la Escuela de Barcelona, pero pronto su estilo se hizo completamente independiente. Debutó junto a Román Gubern con “Brillante porvenir”, a la que siguieron, ya en solitario, “Fata Morgana”, “Las crueles”, “La novia ensangrentada” y “Clara es el precio”. A finales de los setenta llegaría una de sus mejores etapas, en la que sorprendería con un grupo de escandalosas obras críticas y sin concesiones que ayudarían a cambiar la mentalidad de una sociedad anquilosada: “Cambio de sexo”, “La muchacha de las bragas de oro”, “Asesinato en el Comité Central”, “Fanny Pelopaja”, “Tiempo de silencio”, “El Lute, camina o revienta”, “El Lute II: mañana seré libre”, la comentada “Si te dicen que caí” y “Amantes”. Culminó esta época y cambió Aranda de registro creativo para centrarse en películas sobre las pasiones humanas, el sexo y el amor y sus demonios que perdieron gran parte de la crítica social que las anteriores guardaban. Un grupo de películas irregulares sigue a continuación: “El amante bilingüe”, “Intruso”, “La pasión turca”, “La mirada del otro” y “Celos”, además de la histórica “Libertarias”. El último Vicente Aranda, al igual que el último José Luis Garci, deja completamente de interesar: olvida su ácida y brutal crítica social, la de sus primeras obras, y se torna todo su arte blando y acomodado e incluso colaboracionista (lo vemos en el cortometraje “Técnicas para un golpe de estado”, de la triste, oportunista y poco seria colección de cortos supuestamente sociales “¡Hay motivo!”). En sus últimos tiempos se refugia el antes revulsivo creador en el retrato de época o en la adaptación ya vista antes: “Juana la Loca”, “Carmen”, “Tirante el Blanco”, “Canciones de amor en Lolita's Club” y "Luna caliente". Otra lástima. Otro cineasta revolucionario que se pierde en la mediocridad.

“Si te dicen que caí”, basada en la gran novela homónima del catalán Juan Marsé, resume a la perfección tanto en lo estético como en lo argumental la primera etapa creadora de Vicente Aranda. La mencionada novela de Marsé, una de las más crudas y brutales (y críticas con la posguerra y la dictadura franquista) tanto suyas como de su momento, sirve al entonces también crítico Aranda para otorgar a la adaptación en lo visual su propio estilo violento, cargado de sexo y de visceralidad con toques de lirismo (pero sin perder el del propio novelista, que no ve su texto reducido en ningún aspecto) mientras, como en otras de sus obras, revisa con un ojo agudo y desesperanzado la historia y la intrahistoria de la España reciente. Se abre ante el espectador, desde la visión de los perdedores de la Guerra Civil, la Barcelona (y concretamente el barrio de Gracia) de la posguerra en todo su miserable esplendor junto a una época de odios incurables, de prejuicios e hipocresías, de represiones de toda clase y condición y de hambre y brutalidad. Con un sórdido ambiente recreado a la perfección y con un genial reparto de jóvenes estrellas de entonces (desde una esplendorosa Victoria Abril realizando tres papeles diferentes hasta unos grandes Jorge Sanz, Antonio Banderas o Javier Gurruchaga) "Si te dicen que caí", a pesar de ser todavía hoy ampliamente criticada, es, en mi opinión, una de las adaptaciones más fieles y redondas de Aranda y de un texto de Marsé. Por desgracia, también es una de las últimas grandes películas sociales y revisionistas de este creador que una vez fue interesante.