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martes, 27 de abril de 2010

VALKIRIA de Bryan Singer – 2008 – (“Valkyrie”)


1944. Tras ser herido de gravedad en África, en donde pierde un ojo, su mano derecha y varios dedos de su mano izquierda, el Coronel alemán Klaus von Srauffenberg regresa a su país y se une a la resistencia secreta contra los nazis. Klaus y su grupo trazan un plan en la sombra: asesinar a Adolf Hitler y dar un golpe de estado para salvar a Alemania de la destrucción y de la miseria y poner fin a la guerra y al exterminio del pueblo judío. La operación más delicada y peligrosa de la Segunda Guerra Mundial está a punto de empezar...

Bryan Singer volvió en 2008, tras la en mi opinión muy destacada “Superman Returns” (una película de superhéroes que creo que ha sido injustísimamente vilipendiada e incomprendida, como le ocurrió al primer "Hulk", el de Ang Lee), al mundo de los nazis que ya tocó en “Verano de corrupción” con “Valkiria”, que narra el intento fallido del Coronel alemán Klaus von Srauffenberg y de sus allegados de acabar con la vida de Adolf Hitler en 1944 e instaurar un nuevo gobierno en Alemania con el objetivo de poner fin al enorme poder de los nazis, a la Segunda Guerra Mundial y al exterminio del pueblo judío. Singer, de la mano del guionista Christopher McQuarrie (tandem que dio la mejor creación de ambos: la genial “Sospechosos habituales”) desarrolla una muy destacada película histórica de aura clásica excelentemente ambienta y fotografiada que, con un gran ritmo y un firme pulso, narra todo lo acontecido en torno a la operación que estuvo a punto de acabar con la vida de Hitler en el principio del fin de la guerra dosificando muy bien la información y sin resultar ni simple ni tampoco excesiva o confusa en este aspecto. Tom Cruise entrega un muy buen papel protagonista como Srauffenberg y los secundarios (entre los que brillan grandes como Kenneth Branagh, Tom Wilkinson o Terence Stamp) realizan un acompañamiento genial en todos los aspectos, mientras que la representación histórica del momento y de los hechos (alejada por cierto y de manera espléndida de todo maniqueísmo y haciendo siempre gran hincapié en el hecho de que no todos los alemanes fueron nazis), salvo algunos puntos ocasionales y puntuales, es fiel y está bien documentada. “Valkiria” es un buen filme histórico en todos los aspectos y uno de los primeros retratos de esos alemanes que se enfrentaron frontalmente al poder que sumió a su país y a toda Europa y hasta a Asia en la miseria y en la muerte. Muy recomendable.

jueves, 6 de agosto de 2009

SUPERMAN RETURNS de Bryan Singer – 2006 – (“Superman Returns”)


Superman ha pasado cinco largos años perdido en el espacio, desaparecido misteriosamente de la Tierra por razones que nadie conoce. Su madre adoptiva le ha creído muerto todo este tiempo, Lois Lane se ha terminado casando con otro hombre, los terrícolas le han olvidado al ver que no aparecía cuando se le necesitaba y su peor enemigo, Lex Luthor, se ha fortalecido y está desarrollando un diabólico plan para hacerse con el dominio definitivo de todo el planeta. Superman vuelve sin embargo de su periplo cuando nadie lo espera, y vuelve cambiado para reencontrarse con su pasado y para ponerlo todo en su sitio.

Después de las detestables “Superman III” y “Superman IV: En busca de la paz”, la saga del hombre de acero se detuvo durante veinte años. La desgraciada parálisis de Christopher Reeve ayudó: no se atrevieron a dar el papel a otro actor, era algo inconcebible. Por otro lado, el nivel de calidad de las mencionadas tercera y cuarta parte había dejado la saga por los suelos, y era ya arriesgado enfrentarse a una quinta porque el público podía cansarse y darle la espalda. Otros superhéroes llegaron, aunque no fueron demasiados. El boom que propició Superman pareció apagarse: sólo vimos cuatro entregas de Batman (dos geniales de Tim Burton y dos horrendas de Joel Schumacher), proyectos varios que nunca llegaron a cuajar y nuevas series de actores y de animación sobre estos superhéroes (y también sobre el mismo Superman). Había una razón poderosa: la compañía Marvel, en esos momentos en mejor estado económico que DC Comics (a la que pertenecen Superman y Batman) no quiso hacer películas de sus grandes personajes, que son muchos: Spiderman, Los X-Men, Los 4 Fantásticos, Hulk, Ironman, Daredevil, Elektra, Punisher, Thor, El Motorista Fantasma… Ha sido ahora, con la invasión imparable del manga japonés (que para muchos está haciendo un considerable daño a la industria de comics norteamericana), que Marvel ha parecido soltar lastre. Hemos tenido, desde el año 2000 aproximadamente, más películas de superhéroes que nunca, y todavía nos encontramos sumergidos de lleno en esta moda, que al parecer va a durar mucho aún. Eso sí, por desgracia, en estos últimos ocho años y medio, creo que la muestra que hemos tenido de cine de este género ha sido más bien patética. Muy pocas cintas modernas sobre estos personajes se pueden rescatar en mi humilde opinión. Hollywood se ha dedicado a adaptarlos de mala manera, a destrozar sus mitos, a denigrar sus figuras hasta hacerlas casi irreconocibles en más de una ocasión, preocupándose exclusivamente de vender sus películas a un público, todo sea dicho, bastante poco exigente. Así, hemos asistido a la llegada a las salas de una interminable lista de bodrios a cada cual más indignante: “X-Men”, "X-Men III: La decisión final", "Spiderman III", “Los Cuatro Fantásticos”, "Los Cuatro Fantásticos y Silver Surfer", “Daredevil”, “Elektra”, “The Punisher”, “Catwoman”, "El Motorista Fantasma", "Lobezno", las fallidas aunque llenas de buenos propósitos “Spiderman” y “Spiderman II” de Sam Raimi (con la tercera entrega los buenos propósitos se le acabaron) y “X-Men II” de Bryan Singer... También hemos tenido las excepciones que confirman la regla, por suerte: “Batman Begins” y "El Caballero Oscuro", de Christopher Nolan, las mejores películas de superhéroes rodadas hasta la fecha (sendas obras maestras prodigiosas), "Hulk" de Ang Lee (genial e infravaloradísima), "El increíble Hulk" de Louis Leterrier, muy destacada, e "Ironman" de John Favreau, divertidísima. Ha sido en estos años cuando, dos décadas después de "Superman IV" ha tocado, por fin, la nueva hora del olvidado hombre de acero. Bryan Singer, el encargado del proyecto, ha sido siempre un director irregular capaz de lo mejor (“Sospechosos habituales”), de lo peor (“X-Men”) y de lo pasable (“X-Men II”). Con “Superman Returns” creo que lo ha hecho bastante bien (opinión que hasta ahora muy pocos comparten conmigo). Situando la historia cronológicamente después de la segunda entrega de Richard Donner/Richard Lester e ignorando a "Superman III" y a "Superman IV" como si nunca hubiesen sido rodadas y como si los hechos que narran nunca hubiesen ocurrido, ha presentado el cineasta neoyorkino una película que, como los Batman de Nolan (y de Tim Burton) y el Hulk de Ang Lee, se muestra completamente atípica dentro de su género. Y es que todas estas películas mencionadas cimientan su acción en un ritmo más pausado que el de la película de acción moderna convencional, ritmo que muchos no han sabido comprender (ni soportar). Todas ellas se centran en el desarrollo emocional de sus protagonistas como motor de la trama. Todas tratan con dignidad a sus personajes: tratan con dignidad a la idiosincracia del superhéroe, avanzando más allá de la vulgar película de acción sin sentimientos. El Batman de Burton/Nolan, el Hulk de Ang Lee (y también el de Leterrier aunque en menor grado) y este Superman nuevo son héroes atormentados, llenos de defectos y que buscan una suerte de redención de su destino. Retratan además los directores que les guían lo mejor de algunas de las mejores sagas de los cómics en los que se basan. Eso, una gran parte del público de las salas comerciales, no ha sabido captarlo. Sus críticas han sido las de siempre: “son películas lentas”, “no pasa nada”, “hablan demasiado y no hay peleas”… “Superman Returns” es una película que apenas contiene escenas de acción: prácticamente una al principio y otra cercana al desenlace. Superman (un más que solvente y desconocido Brandon Routh que, como Reeve en su momento, ha sido muy criticado) aparece como un ser traumatizado por su pasado, que busca subsanar sus errores terribles, que busca redimirse. Lex Luthor, ahora un genial Kevin Spacey, está ahí para castigarle, y también para redimirle involuntariamente. El filme, de más de dos horas de duración y con un lirismo muy acertado, se centra en la relación del héroe con sus amigos y enemigos y se cimenta en constantes homenajes a las anteriores películas. Es una quinta entrega sobre todo digna que en vez de reinicar la saga como hizo el "Batman Begins" de Nolan la continua descartando los elementos indeseables. No es perfecta; tiene lagunas argumentales y en ciertos momentos parece un remake de la primera parte, a la que se parece demasiado, pero está, en todos los aspectos, a años luz de casi todas las bazofias que nos hemos tenido que tragar en los últimos tiempos. He de felicitar a Synger. Lo ha hecho, creo, bastante bien. Una película recomendable.

lunes, 27 de julio de 2009

SOSPECHOSOS HABITUALES de Bryan Singer – 1995 - ("The Usual Suspects")


El agente especial Dave Kujan, del servicio de aduanas de los USA, está investigando un incendio ocurrido en un barco en el puerto de San Pedro de Los Ángeles en el que han muerto veintisiete personas, todas aparentemente asesinadas. El único superviviente parece haber sido Roger Kint, un estafador lisiado que está confundido y asustado. Roger le cuenta a Kujan su visión de los hechos para intentar reconstruirlo todo: aparecen entonces los nombres de cinco “sospechosos habituales” que fueron detenidos en Nueva York cinco semanas atrás… Y el de Keyser Söze, uno de los criminales más peligrosos y brutales del mundo entero.

El irregular cineasta neoyorkino Bryan Singer ha conseguido hacerse un hueco en la industria fílmica hollywoodiense con una obra compuesta esencialmente de thrillers y de filmes de superhéroes (dos géneros que al parecer adora) que, por lo menos pretende (aunque en mi opinión no lo consiga siempre) conjugar la comercialidad con la calidad y la personalidad artística. Debutó tras las cámaras en 1993 con un thriller de bajo presupuesto oscurísimo y poco conocido: “Public Access”, tras el cual parió su obra más famosa y tal vez su obra maestra hasta la fecha, la comentada “Sospechosos habituales”, uno de los thrillers comerciales norteamericanos más importantes de los años noventa, thriller que insufló aire fresco al género junto a otros como los de Quentin Tarantino, Guy Ritchie o Curtis Hanson. Tras él, rodó un nuevo thriller, “Verano de corrupción" (relacionado con los nazis), después del cual abordó el género de los superhéroes con la flojísima y desperdiciada “X-Men” y la algo mejorcita pero igualmente mediocre “X-Men II”, género en el que mejoró notablemente con la desde mi punto de vista injustamente vilipendiada "Superman Returns", una de sus mejores películas y un acercamiento actualizado, serio y dignísimo (en la línea de los Batman de Christopher Nolan) al superhéroe más famoso de todos los tiempos. Tras este filme ha vuelto al thriller (aunque en esta ocasión es histórico-bélico) y a los nazis y nos ha regalado una muy buena aproximación a lo que fue el gran plan maestro para asesinar a Adolf Hitler en "Valkiria".

“Sospechosos habituales” fue, como comenté, una de las propuestas más renovadoras del thriller negro de los años noventa, época de la Tarantinomanía, moda de la que Bryan Singer sabe escapar en su filme estrella por medio de un ejercicio de originalidad y de precisión apabullante. Cimentado en un soberbio guión que se desmonta y se vuelve a montar sin descanso, nos narra el director la historia de una masacre ocurrida en un barco en la que están implicados cinco “sospechosos habituales”, cinco ladrones de medio pelo aliados para cometer sus robos de los que, al parecer, sólo uno queda vivo, superviviente que narrará su versión de los hechos al detective que investiga el caso vertebrando la narración, que, entre saltos temporales constantes, vueltas de tuerca interminables y continuos cambios de puntos de vista, no deja parar un segundo al espectador, que no se quedará tranquilo hasta descubrir lo que realmente ocurrió (lo cual no se sabrá hasta justo el final del filme, hasta justo el último minuto). La ya manida estética de base videoclipera que Singer usa no avasalla en ningún momento; es más, puede llegar a ser completamente necesaria (sin abusos) en una película de estas características, y el reparto de grandes estrellas que da un carisma insuperable al filme es absolutamente inolvidable (Gabriel Byrne, Kevin Spacey, Chazz Palminteri, Benicio del Toro, William Baldwin, Pete Postlethwaite, Kevin Pollak, Giancarlo Esposito, Dan Hedaya... todos magistrales). Una película para que uno/a se dinamite los sesos hasta desquiciarse por completo y que fue imitada hasta la saciedad durante el resto de su década y más allá con resultados la mayoría de las veces mediocres. Otra obra de los USA que debería establecer las pautas de lo que tendría que volver ser el cine comercial, hoy tan devaluado artísticamente por culpa de los malos rumbos que Hollywood ya ha tomado en líneas generales. Kevin Spacey, por cierto, se llevó el Oscar al mejor actor de reparto con esta película, lo mismo que el guionista Christopher McQuarrie por su historia.