Mostrando entradas con la etiqueta Danny Boyle. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Danny Boyle. Mostrar todas las entradas

domingo, 6 de septiembre de 2009

SLUMDOG MILLIONAIRE de Danny Boyle – 2009 – (“Slumdog Millionaire”)


El joven y pobre Jamal Malik, criado en un barrio de chabolas de Bombay, está a punto de ser millonario. Participa de pura casualidad en el programa de televisión “¿Quiere ser millonario?” y, también de pura casualidad, está a punto de ganar los veinte millones de rupias que nadie en toda su historia ha ganado. ¿Cómo lo ha logrado? Las preguntas que le han ido tocando han estado todas, también de purísima casualidad, relacionadas con su triste vida, marcada por la muerte de su madre, por un amor perdido para siempre, por la traición de un hermano mafioso y por una infancia y adolescencia de absoluta miseria. Toda La India está atenta al desenlace de su último programa. ¿Conseguirá hacerse con el gran premio?

Desde sus inicios con la comedia negra “Tumba Abierta”, Danny Boyle se ha destacado por, en líneas generales, tocar todos los géneros y, además, tocarlos bien. A la mencionada comedia negra se le unen películas tan variadas como el retrato de la drogadicción juvenil “Trainspotting” (para mi su mejor obra sin ninguna duda), la aceptable comedia romántica “Una historia diferente”, el para mi aceptable drama “La playa”, la genial película de zombies “28 días después” (otra de sus mejores creaciones), el filme infantil “Millones” y la excelente película de ciencia ficción “Sunshine”. Ahora, sin embargo, he de decir, a mi pesar, que este director todoterreno no ha acertado con su nueva película, la "arrasadora" en los Oscars “Slumdog Millionaire”, una historia de amor de cierto toque fantástico homenaje al cine de Bollywood que posee el gran defecto que tienen tantas y tantas películas (y libros y obras de todo tipo) creados por occidentales sobre oriente: el retratar dicho mundo (el oriental, y aquí concretamente el de La India) desde un prisma occidental prejuiciosísimo en el que únicamente destaca la corrupción, la violencia, la vileza y la suciedad de dicho mundo. Danny Boyle se recrea en mostrar todo lo peor de los slums (barrios de chabolas) de Bombay para cimientar una historia de amor con aire de fábula de Charles Dickens que, narrativamente tramposilla, reflexiona muy superficialmente sobre el destino y sobre el tiempo y en la que prácticamente todos los personajes excepto los dos protagonistas son seres moralmente despreciables, viles o malvados (radicales religiosos asesinos, mafiosos que explotan a los niños huérfanos, ricos desconsiderados y frívolos, policías violentos que lo solucionan todo a base de palizas, presentadores de televisión retorcidos y clasistas y hasta un hermano de los mencionados protagonistas que, a pesar de redimirse al final del relato, les traiciona para hacerse un nombre en el mundo de la mafia). Boyle, haciendo gala de un cosmopolitismo barato (es decir, un falso cosmopolitismo orientado a asombrar al público occidental que nunca ha viajado a un país como La India) en el que tiene cabida hasta el topicazo (es un homenaje, pero tremendamente predecible) del número musical final, se recrea en retratar un país sucio, miserable, abandonado y brutal sin presentar a un solo personaje medianamente bondadoso, sereno o comprometido con su realidad. “Slumdog Millionaire” es una película “sobre el Tercer Mundo” de occidentales para occidentales. El cine de La India es de cineastas como Satjatit Ray o de europeos como Jean Renoir, que se acercaron al país con respeto e intentando descifrar sus problemas desde una óptica seria, no de Danny Boyle, que viene a decirnos una vez más que en el Tercer Mundo todo está muy sucio y todos se matan por un mendrugo de pan. Así, es lógico que triunfase en los Oscars. Me lo esperaba. A lo mejor muchos y muchas dejan de leer mi blog, pero a mi esta película me parece una tremenda basura, y así la voy a catalogar.

sábado, 5 de septiembre de 2009

TRAINSPOTTING de Danny Boyle – 1996 – (“Trainspotting”)


Renton, Sick Boy, Spud, Tommy y Begbie son amigos y viven en Edimburgo. Sólo existe algo que llena sus vidas sin sentido: las drogas. Pasan los días colocándose e intentando conseguirlas cuando les faltan, sin hacer nada y viendo el tiempo pasar entre caminatas perdidas por las calles, sexo, fiestas, peleas, alucinaciones, enfermedades y depresiones. Sus vidas no tienen ningún comienzo ni ningún fin. Sólo hay una cosa en ellas: la droga. Su salvación y también su destrucción.

El inglés de ascendencia irlandesa Danny Boyle ha creado una filmografía que, conformada por varias películas de culto, conjunga a la perfección la comercialidad con una gran personalidad e independiencia artística y temática. Tremendamente ecléctico, cada uno de sus filmes pertenece a un género distinto y presenta una estética diferente aunque marcada por un efectismo comedido con numerosos toques de pequeñas innovaciones estéticas (animación, efecto pintura, concepción de videojuego…). Sus tramas también son todas distintas las unas de las otras, aunque a menudo aparecen marcadas por una considerable carga de violencia física y psíquica, por un humor muy negro y en ocasiones muy cínicio, y también, a veces, por momentos líricos y muy intimistas. El actor fetiche de su primera etapa fue Ewan McGregor. Después de las producciones para televisión “Inspector Morse” y “Mr.Wroe’s Virgin”, debutó en el cine con la comedia negra “Tumba abierta”, que fue muy bien acogida, tras la cual rodó una de las películas de culto de finales de los noventa, el drama/comedia juvenil sobre las drogas “Trainspotting”. Sus dos siguientes filmes fueron algo más convencionales: la comedia romántica “Una historia diferente” y el drama de aventuras “La playa”, que fue muy mal acogido en líneas generales. Rodó después un genial y aterrador filme de zombies, “28 días después”, con el que se recuperó y con el que supo aportar una gran frescura a un género muy trillado. Después dirigió la comedia seria infantil "Millones", el excelente filme de ciencia ficción "Sunshine" y la que para mi es su peor película hasta la fecha, la supersobrevalorada "Slumdog Millionaire", un retrato maniqueo de La India moderna desde el punto de vista occidental más prejuicioso y tópico.

“Trainspotting”, película muy controvertida por su bien visible desencanto y nihilismo y acusada de fomentar el consumo de las drogas en los jóvenes, está basada en la también controvertida novela homónima de Irvine Welsh. Su título hace referencia a las marcas que deja el inyectarse heroína por vía intravenosa. Como la novela, de 1993, el filme realiza un seguimiento por las vidas de un grupo de jóvenes heroinómanos de la clase media de Edimburgo a los que no les mueve nada salvo la droga y la manera de conseguirla. El protagonista es Renton, un genialísimo Ewan McGregor, un joven desencantado al que nada le importa y que intenta escapar de una vida abocada a un futuro monótono y mediocre por medio del vicio mortal al que está enganchado. Sus amigos son el freakie cínico y con estilo Sick Boy, el tontorrón Spud, el deportista y sano Tommy (que cae en las drogas y se convierte en el mayor adicto de todos) y el psicópata violento Begbie (soberbio Robert Carlyle en uno de sus grandes papeles), mientras que su “novia” es una pequeña femme-fatale de medio pelo menor de edad: Diane. El filme está dividido en dos partes: una primera que muestra las vidas diarias de todos: sus relaciones con sus entornos y con los que les rodean, sus colocones, sus pequeños trapicheos, sus búsquedas inmediatas de sustancias que ponerse, sus amores, sus fiestas, sus callejeos, sus brutales broncas. Quedan todos delineados por medio de, cimentada en un montaje muy ágil y dinámico, una visión increíblemente cínica y cargada de humor negrísimo de sus existencias nihilistas de niños mimados de la sociedad moderna sin horizontes o con horizontes nada satisfactorios a los que no quieren enfrentarse. Ninguno de ellos quiere acabar como la generación de sus padres: encerrados en casa, con trabajos monótonos y mediocres y con vidas muertas. Escogen para escapar un camino: las drogas. Válido como cualquier otro. En la segunda parte del filme, se centra la acción en un gran trapicheo que todos preparan para dar “el golpe de sus vidas”. Aún con toques de comedia, esta parte cae en el puro drama, aunque por momentos no da esa impresión. Todo se desmorona: hasta la amistad. El desenlace es triste como pocos, aún camuflado con la falsa alegría del dinero. “Trainspotting” representa a una porción de la juventud actual con gran precisión y conocimiento. Las drogas pueden ser lo de menos al fin y al cabo. La juventud, con ellas o sin ellas, no está satisfecha con el futuro que le han impuesto, pero a la vez está muy perdida y muy poco le interesa salvo el hedonismo. ¿Una forma de huída?