Mostrando entradas con la etiqueta James Cameron. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta James Cameron. Mostrar todas las entradas

viernes, 19 de febrero de 2010

AVATAR de James Cameron - 2009 - ("Avatar")


Jake Sully, joven marine paralizado en una silla de ruedas, se enrola para sevir en el bello pero inhóspito planeta selvático Pandora, en el que grandes y poderosas corporaciones están extrayendo un extraño mineral que en la Tierra da gigantescas cantidades de dinero. Jake tiene una misión: manejar un avatar, un cuerpo falso hecho a imagen y semejanza de los Na'vi, los nativos de Pandora, supuestamente salvajes y agresivos, para negociar con ellos y convencerles de que se marchen de su árbol sagrado, bajo el cual está una de las canteras más ricas del lugar. Un incidente inesperado va a cambiar la vida de Jake para siempre... Y la va a unir al planeta que intenta colonizar.

Dejando a un lado la polémica a veces estéril sobre si una película en la que el 40% de su metraje es acción real y el 60% es puro efecto especial es o no "una película" (polémica que además recientemente ha desatado ríos de tinta tras la aparición de cintas como "300" de Zack Snyder), "Avatar", el retorno al cine de James Cameron tras diez años sin rodar ficción después la exitosísima "Titanic", ha sido de una manera u otra la comidilla comercial de las pasadas Navidades y del inicio del año. Taquillazo fulminante (aún hoy, a finales de febrero, sigue llenando salas -doy fe de ello-), el filme ha dividido al público en todos los aspectos: a los que la tachan de obra maestra tanto técnica y visual como argumental se oponen frontalmente los que afirman que es un fiasco que bien podría llamarse "Pocahontas del futuro", "Un alien llamado Caballo" o "Bailando con lobos 2009". Yo pienso que no es ni una cosa ni la otra. Bien cierto es que el aspecto visual del filme (precioso y espectacular con 3D o sin 3D) es su gran baza, lo que Cameron más ha cuidado y mimado. Sin embargo, también hay que decir que la simpleza de la historia (sí, es predecible y tiene personajes tópicos como el viejo marine despiadado) consigue, desde mi punto de vista, conmover y emocionar y, además, lo hace transmitiendo bien el mensaje ecologista manido pero siempre necesario que "Avatar" desprende. Tiene otra gran baza: la de situar a los humanos como los depredadores de una función (visión que cada vez está siendo más tenida en cuenta en las historias modernas de ciencia ficción) en la que se critica sin piedad al capitalismo más agresivo e inhumano, al imperialismo, a la colonización o a la masacre de culturas movida por el poder del dinero (hay además frases puntuales geniales, como la que dice el villano principal en cierto momento alegando que los Na'vi tendrán "un trato humano" -irónica y brutal como pocas-). Todo muy simple, pero muy bien hecho, muy bien expuesto y muy bien dramatizado, además, por unos actores muy solventes con carisma en general. Que "Avatar" no es una obra maestra está claro, pero que es una excelente película de ciencia ficción con mensaje esperanzador y bienintencionado creo que también. Si la trama de "Avatar", por ejemplo, la hubiese llevado exáctamente igual a las pantallas Hayao Miyazaki (al que adoro, por cierto), muchísimos de los que la desprestigian sin piedad la habrían alabado. Estoy seguro de ello.

domingo, 1 de noviembre de 2009

ALIENS. EL REGRESO de James Cameron – 1986 – (“Aliens”)


La teniente Ripley, la única superviviente de la nave Nostromo, es rescatada después de vagar dormida cincuenta años por el espacio. En la base en la que la instalan descubre que el planeta de donde venía la criatura que les atacó ha sido colonizado, y misteriosamente se ha perdido la comunicación con la colonia. Ripley, cuya familia ya no la recuerda de tantísimo tiempo desaparecida, se une a un grupo de marines para asaltar el planeta y acabar con la amenaza que se oculta en su interior. Pero Ripley también tiene otro objetivo: sabe que la compañía que les traicionó en Nostromo posiblemente ande detrás de lo que ocurre en la colonia.

Director, guionista, escritor y productor, James Cameron es, por méritos propios y a pesar de estar injustamente infravalorado, uno de los más grandes directores norteamericanos comerciales de acción y de ciencia ficción. Canadiense de nacimiento, su gran carrera se ha desarrollado en los USA. Maquinista, camionero, conductor de autobús escolar y pintor en sus inicios, ha desarrollado una filmografía ciertamente muy corta y espaciada pero formada casi en su totalidad por grandes éxitos y personalísimas películas de entretenimiento, caracterizadas por estéticas ultratecnológicas bebedoras del ciberpunk y ambientes oscuros y opresivos poblados por monstruos góticos o por frías máquinas. Su cine siempre es comercial (es más: siempre está fieramente orientado a triunfar en taquilla), pero no por ello deja Cameron que sus producciones carezcan de geniales historias, de personajes trabajados y de imaginación y calidad audiovisual. Su estilo es el de la acción frenética, el de la violencia vistosa, y suele mezclar la ciencia ficción con otros géneros como la acción, el terror, las aventuras o el fantástico puro. Debutó en los estudios de Roger Corman con su peor película: la bazofia “Piraña II: Vampiros del mar”, que es mejor olvidar. Sin embargo, pronto se recuperó del batacazo con la magistral “Terminator”, que sentó un mito de los años ochenta y noventa y sedujo a generaciones enteras. Tras ella, no pararon de llegar éxitos: “Aliens. El regreso”, genial secuela del otro mito de Ridley Scott, “Abyss”, maravillosa película de terror submarino y “Terminator II: El Juicio Final”, una de las mejores cintas de acción de todos los tiempos. Después rodó la irregular parodia de los héroes de acción “Mentiras Arriesgadas” y la tanto sobrevalorada como infravalorada “Titanic”, película romántica de aires clásicos, su obra más “extraña”. Lleva desde 1999 retirado parcialmente del cine y dedicado a sus otras pasiones: el submarinismo y la aeronáutica. Está, aun así, retocando una nueva película: “Ávatar”, que se va a estrenar esta Navidad. Como cineasta comercial, James Cameron ha de ser revalorizado con rapidez. Existen muchos prejuicios tontos en torno al cine de puro entretenimiento, y su cine ha sido siempre de este tipo, y siempre del mejor.

En 1986 la obra maestra de Ridley Scott estrenaba segunda parte y comienzo de saga: “Aliens. El regreso”, una de las mejores películas de acción de la historia, obra del maestro de la acción James Cameron, que ya había arrasado dos años antes con la maravillosa “Terminator” y que años después volvería a hacerlo con “Terminator II: El juicio final”. Aún contando con efectivos toques de terror y de tensión (los tiene y casi nadie se acuerda de ellos), “Aliens. El regreso” se olvida un poco del miedo y de la sugerencia y apuesta por la acción pura y dura en un momento en el que en Hollywood todavía se podían encontrar películas de acción bien realizadas. Repite el ambiente oscuro y retorcido, sumergido en sombras, humo y brumas, y repite una genial banda sonora. Repite, por supuesto, la mítica bestia de Giger, aunque esta vez no hay una: hay miles, y están por todas partes, un aspecto que hace que el terror desaparezca parcialmente, como se ha indicado, para centrarse en la lucha brutal contra una amenaza que ya es perfectamente conocida y cuya mitología ya se desarrolla casi por completo (se conoce su estructura social tipo colmena, aparece la reina de esta colmena, el ambiente en el que se mueven…). También aparece designada la compañía que en “Alien” traiciona a la tripulación y sus objetivos de preservar a la especie asesina para su propio uso. Los personajes, como los de su antecesora, están desarrollados a la perfección dentro de los límites de un filme de acción. El de Ripley aparece un poco más desencantado, algo más alejado del de la mujer más incauta de “Alien”, estableciendo con la niña de la colonia una inolvidable y coherente relación madre-hija que logra emocionar. El androide Bishop (Lance Henriksen) es otro personaje importante e imprescindible de la historia y uno de los más carismáticos de la saga, como también lo es el capitán encarnado por el olvidadísimo Michael Biehn (el igualmente olvidado Kyle Reese del primer “Terminator” y en aquellos tiempos prometedor actor habitual de Cameron). El resto del cuerpo de marines también cumple bien su función. “Aliens. El regreso” cuenta, de la mano maestra de James Cameron, con algunas de las escenas antológicas del cine de acción de todos los tiempos: las primeras apariciones masivas de aliens, la primera aparición de la reina, el primer enfrentamiento anímico entre Ripley y Bishop, la huída por los conductos, el ataque de la araña, el rescate de la niña descendiendo al nido, la lucha final contra la reina… Ninguna película de acción de los últimos diez años le ha llegado siguiera por los talones a esta secuela que desmiente el mito (una vez más, y no sólo tras “El padrino II”) de que las segundas partes nunca fueron buenas. Queda, eso sí, el hecho de que no se trata de un filme de terror, que era lo que muchos esperaban y preferían. ¿Piensan acertada la elección de Cameron de hacer un filme de acción? ¿Cuál de las dos primeras partes de la saga prefieren?