Mostrando entradas con la etiqueta Richard Donner. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Richard Donner. Mostrar todas las entradas

martes, 4 de agosto de 2009

SUPERMAN II de Richard Donner y Richard Lester – 1980 – ("Superman II")


Antes de la destrucción del planeta Krypton, el padre de Superman encerró a sus tres terroristas más sanguinarios, el general Zod y sus compinches Ursa y Non, en la Zona Fantasma, una prisión de energía del espacio. Cuando el propio Superman destruye sin querer esta prisión arrojándole una bomba atómica que iba a explotar en la Tierra, los tres quedan de nuevo libres para sembrar el terror en la galaxia. Sin embargo, como Krypton ya no existe, deciden atacar el planeta adoptivo del hijo del hombre que les encerró, que es el único que puede pararles los pies. Por si fuera poco, Lex Luthor también ha escapado de la cárcel, y, por supuesto, planea conspirar para sacar tajada de ambos bandos, tanto de Superman como de Zod y sus secuaces… El hombre de acero se enfrenta a uno de los mayores retos de su vida.

“Superman” y “Superman II” fueron rodadas casi a la vez por Richard Donner, o por lo menos muchas de las escenas de la segunda se rodaron junto a la primera. Donner fue el encargado de ambas hasta que, por causas aún no del todo aclaradas, la Warner le despidió y le sustituyó por Richard Lester. Al parecer, los productores no estaban contentos con el tono de excesiva seriedad que Donner le estaba otorgando a la saga. Querían introducir más toques de comedia y que los villanos fueran aún más esperpénticos que el Lex Luthor de la primera entrega. Al marcharse Donner, una buena parte del equipo artístico de la anterior película le siguió indignado por solidaridad. Lester hubo de volver a rodar escenas que ya estaban rodadas y, mezclándolas con otras que no se pudieron volver a rodar, compuso esta excelente y a menudo infravalorada segunda entrega de las aventuras del hombre de acero. Queda un poco en el aire la autoría real de “Superman II”: se pueden encontrar en ella huellas de sus dos directores. Muchos la han atribuído por completo a Donner y han despreciado a Lester. Otros al contrario. Yo creo que, para bien o para mal, el trabajo fue conjunto. El filme, de hecho, creo que es igual de bueno que el anterior, aunque ya ha perdido, como era lógico, la capacidad de sorprender. Christopher Reeve vuelve a encarnar a Superman, y Gene Hackman a Lex Luthor. Entran en la historia, además, tres nuevos villanos con un gran carisma (encabezados por el gran Terence Stamp) que añaden a la trama unas justas dosis de violencia que la primera entrega no tenía, aunque también, a su vez, añaden otras pequeñas dosis de humor infantiloide bastante fuera de lugar. Estos villanos aparecen justo al inicio de “Superman”, siendo expulsados de Krypton por el padre del héroe (Marlon Brando). En este detalle se descubre que Donner planeó ambas películas casi como una sola, sin fisuras temporales de ningún tipo. Las escenas de acción vuelven a ser geniales, así como los efectos especiales, y la trama guarda el justo equilibrio entre la aventura, la lucha, el romance, y el humor. El personaje del protagonista también aparece más desarrollado: en un momento determinado, habrá de elegir, entre la espada y la pared, entre sus superpoderes o el amor de Lois Lane. Muchos prefieren “Superman II” a “Superman”. Otros, injustamente, la han denigrado hasta la saciedad. Yo creo que ambas son excelentes. “Superman II” es una más que genial secuela para una de las películas más míticas de la historia. Eso sí, fue la última de las cuatro primeras entregas que mereció la pena. “Superman III” y “Superman IV” tiraron la saga por los suelos. Creo que hace muy poco ha salido a la venta un DVD con el montaje auténtico de Richard Donner de esta “Superman II”.

lunes, 3 de agosto de 2009

SUPERMAN de Richard Donner – 1978 – (“Superman : The movie”)



Antes de la destrucción del antaño esplendoroso planeta Krypton, un bebé es salvado de la muerte y enviado por sus padres a la Tierra. Allí crece como un ser ultrapoderoso rodeado de humanos débiles y necesitados de los que se convierte en protector con dos identidades: la del torpe periodista Clark Kent y la del salvador Superman. Ahora, este héroe ha de enfrentarse a una de las mentes criminales más brillantes del mundo, Lex Luthor, que planea hundir gran parte de las costas de los Estados Unidos para revalorizar unas tierras baldías que ha comprado en el desierto. Lex, además, sabe algo que nadie sabe… El punto débil de Superman. El gran héroe va a encararse con su reto más duro hasta el momento.

“Superman”, película mítica donde las haya y una de las grandes obras de Richard Donner, fue la primera incursión en la gran pantalla del mítico personaje de comic creado por Jerry Siegel y Joe Shuster en 1935, además de la primera película “seria” sobre un superhéroe que se lanzó a las salas. La andadura audiovisual de Superman había comenzado en los años cuarenta, dado el tremendo éxito de la obra homónima de DC Comics, con cortometrajes animados, tras los cuales llegó una serie de televisión en los años cincuenta: “Las aventuras de Superman”, a la que siguieron numerosas series de dibujos animados e incluso películas en blanco y negro hasta la llegada del filme moderno comentado, al que siguieron otros cuatro de desigual calidad y nuevas series de animación y de actores como “La Liga de la Justicia”, “Superboy”, “Lois & Clark” o “Smallville” y películas sobre personajes relacionados como “Supergirl” que es mejor olvidar. El trabajo de Donner en esta inolvidable cinta de 1978, apoyado por artistas como John Williams en el apartado sonoro o Mario Puzo y Robert Benton en el guión, es inmejorable. La historia que narra guarda el justo equilibrio entre la presentación del héroe por medio de su triste pasado y entre su lucha contra su peor enemigo, el ominipresente Lex Luthor. Tiene “Superman” su dosis justa de acción (cimentada en unos efectos especiales soberbios que se llevaron un más que merecido Oscar), su dosis justa de romance, su dosis justa de aventura y su dosis justa de humor. El actor elegido para dar vida al hombre de acero fue, después de barajar interminables listas de nombres, el entonces casi desconocido Christopher Reeve (elección acertadísima), que bordó su papel y que se convirtió en un símbolo más de la cultura de los USA, mientras que para Lex Luthor fue elegido otro excelente Gene Hackman que otorgó la dosis justa de excentricidad y malevolencia y que repitió como villano en dos entregas más. En el punto flaco quedan, por supuesto, la moralina y el patrioterío que tantas veces se ha usado en este género, además de ciertos momentos de la trama que hoy vistos quedan realmente infantiles. Sin embargo, se le perdona todo. “Superman” tiene un encanto que pocas películas pueden imitar. Después de terminar este filme, Richard Donner tenía previsto rodar la segunda entrega, que ya había empezado a rodar a la par que esta (los villanos de “Superman II” aparecen brevemente en “Superman”, conectando ambas películas). Por problemas que aún no están del todo aclarados, la Warner despidió a Richard Donner cuando ya tenía terminada gran parte de la secuela y lo sustituyó por Richard Lester, que la acabó con notable solvencia. Queda todavía un poco en el aire la autoría que cada director tiene sobre esta segunda entrega de la saga, que para mí está al nivel de la primera aunque pierda parte de su encanto original.

viernes, 17 de julio de 2009

LOS GOONIES de Richard Donner – 1985 – (“The Goonies”)


Los Goonies son una pandilla de amigos del pequeño pueblo costero de Astoria, amigos cuyas vidas están a punto de separarse: unos despiadados especuladores inmobiliarios piensan echarlos de su barrio para quedarse con la tierra. Una única cosa puede salvarlos: el tesoro del terrible pirata Willy el Tuerto, cuya ubicación conocen, ya que han encontrado el mapa que indica donde está escondido. Todos juntos parten en su búsqueda. Sin embargo, no son los únicos que lo quieren; la familia mafiosa de los Fratelli también va detrás de su pista, y sus miembros están dispuestos a todo para conseguirlo.

Aunque muchas veces se le ha tachado de artesano impersonal y hasta de puro mediocre, lo cierto es que Richard Donner fue uno de los directores estadounidenses más rentables, versátiles, famosos y destacados de las décadas de los ochenta y los noventa, creador de una amplia y variadísima filmografía que abarca películas de todos los géneros en las que supo conjugar una gran calidad artística con grandes dosis de comercialidad. Director de certero olfato taquillero pero que nunca dejaba de lado la creación o la obtención de unos buenos guiones, fue durante muchos años muy bien tratado tanto por el público como por la crítica. Cada película suya es distinta de la otra. Trabajó con el género de terror en “La profecía”, con el de superhéroes en “Superman” y “Superman II” (que no pudo terminar), con el drama en “Max’s Bar” y “La fuerza de la ilusión”, con la comedia en “Su juguete favorito” y “Los fantasmas atacan al jefe”, con la aventura en “Lady Halcón”, “Los Goonies” y “Timeline”, con el thriller de acción en las cuatro entregas de “Arma letal”, “Asesinos”, “Conspiración” y “16 calles” y con el western en “Maverick”. Richard Donner, aunque es cierto que ha experimentado un notable descenso de calidad en sus últimas películas, es un director de cine familiar que merece una rápida y justa reivindicación.

“Los Goonies”, del gran todoterreno y experto en cine familiar Richard Donner, es una de esas películas para niños que lograron en su tiempo constituir un excelente espectáculo para este difícil público (siempre he pensado que el cine dedicado a la infancia –especialmente el que no es de animación- ha dejado mucho que desear a lo largo de la historia salvo honrosas excepciones) y que hoy pueden gozar del estatus de clásico e incluso de película de culto. Escrita por Steven Spielberg y Chris Columbus, narra la simple historia de un grupo de amigos que, para salvar a su idílico barrio de unos despiadados especuladores inmobiliarios, han de encontrar el tesoro de un famoso pirata y enfrentarse a una malvada familia mafiosa que también lo busca. La película, cargada de ritmo a veces frenético y de divertidos diálogos, es una interminable sucesión de escenas de acción imaginativas y llenas de encanto en las que los protagonistas reafirman su amistad, hacen nuevos amigos (el impagable monstruo de buen corazón Sloth), encuentran el amor (algunos de ellos), superan sus miedos y se afianzan como personas en su paso a la madurez. El mensaje es claro: la unión hace la fuerza y los buenos sentimientos triunfan sobre los malos, buenos sentimientos que llegan de la mano de la referida amistad y de la familia (dos de los asuntos que casi siempre han tratado tanto Donner como Spielberg y Columbus en sus filmes). Con tema principal de Cindy Lauper, a “Los Goonies” no le falta nada: combina a la perfección la aventura con la comedia, el romance, cierto suspense (no hay que olvidar que es una película orientada al público infantil) e incluso con algún toque de humor negro. En su reparto se pueden encontrar a muchas de las estrellas juveniles de la década de los ochenta, algunas de las cuales por desgracia terminaron apagándose. Los “goonies” más famosos actualmente son Sean Astin (Sam, el gran amigo de Frodo en la trilogía de “El Señor de los Anillos”), Josh Brolin (soberbio actor al que últimamente hemos visto protagonizando “No es país para viejos” o "W." y participando en películas como "Planet Terror", "American Gangster" o "Mi nombre es Harvey Milk") y Joe Pantoliano (“Lazos ardientes”, “Matrix”). Otros en un principio más prometedores que ellos se hundieron, como es el caso de Corey Feldman, que ha acabado trabajando en la serie B tras sus numerosos problemas con las drogas. Quedan algunos más que sí han llevado una carrera regular, como Martha Plimpton y Robert Davi (aunque casi siempre como secundarios) o Ke Huy-Quan (el entrañable Tapón de “Indiana Jones y el Templo Madlito”), que sigue dedicándose al cine aunque como asesor de artes marciales y de efectos especiales relacionados con éstas (trabaja al parecer en las películas de Jet Li). Fue extraño que, dado su éxito, no gozase “Los Goonies” de por lo menos una secuela. Tal vez sea mejor así…