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domingo, 28 de marzo de 2010

EL REGRESO DE LA MOMIA de Stephen Sommers - 2001 – (“The Mummy Returns”)


Diez años después de que Rick y Evelyn acabasen con la maldición de Imhotep, ambos llevan una vida tranquila en Londres con su hijo pequeño, Alex. Ellos no lo saben, pero están a punto de volver a enfrentarse a su viejo enemigo... Ank-Su-Namun, su ancestral amada, tiene planes para, una vez más, devolverle la vida. Pero no sólo Imhotep entra en sus planes de resurrección: también quiere revivir al legendario Rey Escorpión, un guerrero maldito que vendió su alma al dios Anubis y que tiene un poder inimaginable. La familia O’Connell al completo va a tener que volver a unirse a Ardeth Bay para pararle los pies a las momias, que han regresado.

Tras el enorme éxito de “La Momia”, no tardó mucho en llegar a las salas su esperada secuela, “El Regreso de La Momia”, en la que todo el equipo principal de la primera parte repetía (tanto director como elenco actoral) para entregar, por desgracia, una terrible bazofia que poco tenía que ver con aquel desprejuiciado y divertidísimo homenaje a la obra homónima de Karl Freund, al cine de aventuras y fantástico clásico y de serie B y a la entonces trilogía de Indiana Jones. “El Regreso de La Momia” vuelve a ser una película de aventuras sin pretensiones en la que los personajes de la primera entrega junto a algunas nuevas adquisiciones se enfrentan una vez más al otra vez resucitado Imhotep y a un nuevo enemigo, El Rey Escorpión (interpretado por el luchador profesional The Rock, que a partir de aquí se lanzaría hacia una fructífera carrera como intérprete en Hollywood). El problema y el lastre de esta secuela radica, principalmente, en la arriba mencionada falta de pretensiones. Y es que, inexplicablemente, se dedica Stephen Sommers, anclándose en ella, a hacer de la trama de su nuevo filme un aberrante e inconexo batiburrillo en el que todo vale para incluir una escena de acción más y un giro argumental “más sorprendente”, giro argumental que casi siempre resulta ser absurdo. Una cosa es rodar una película cachonda, delirante, paródica y totalmente desprejuiciada (como lo eran “La Momia”, “Indiana Jones y el Templo Maldito” o “Piratas del Caribe: La Maldición de la Perla Negra”), y otra rodar un popurrí sin sentido ninguno de hechos y situaciones en el que de Londres se pasa al desierto y del desierto a una selva poblada por momias enanas y en el que nadie se aclara con las resurrecciones y las muertes y las maldiciones cada vez más rebuscadas que van surgiendo al tuntún. Para colmo, en este popurrí los personajes están mal desarrollados. El Rey Escorpión aporta muy poco a la trama salvo un combate final mediocre, la familia O’Connell e Imhotep y su amada han perdido mucho carisma y, siendo los protagonistas, tampoco aportan mucho salvo una idiota historia de amor y de odio ancestral de la que en “La Momia” no se dijo nada de nada. Porque resulta que los O’Connell y los egipcios de marras están unidos por un pasado milenario común que Sommers se saca de la manga y que es, sin ninguna duda, el elemento más chorra, tonto y gratuito de la película (de vergüenza ajena los flashbacks de las luchas a muerte entre concubinas en el Antiguo Egipto). Por si fuese poco, el hijo pequeño de Rick y Evelyn no sólo no funciona como secundario cómico, sino que resulta verdaderamente despreciable, ridículo e irritante, al igual que el personaje de John Hannah, ya totalmente desquiciado. Tampoco se salva demasiado el de Oded Fehr, que se empantana en intentar, sin éxito, poner un orden en el argumento tontorrón de esta cosa. Hay que sumar que la trama de “El Regreso de La Momia”, además de ser enrevesada, no tiene ritmo ninguno, ya que apenas existe descanso entre las escenas de misterio (casi inexistentes) y las de acción, que son tan inagotables y que han perdido tanta inventiva que llegan a ser soporíferas. Los efectos especiales, para colmo, han empeorado (El Rey Escorpión parece sacado de un mal videojuego). Es una verdadera lástima que el propio Stephen Sommers sea incapaz de repetir película (algo que no era tan difícil). “El Regreso de La Momia” sí que repitió sin embargo recaudación en taquilla, lo que propició una cinta sobre su nuevo villano llamada “El Rey Escorpión” dirigida por Chuck Russell, la cual me abstengo de comentar dado su grado de patetismo (suelo comentar las sagas completas a pesar de lo terribles que puedan ser, pero esta película no aporta nada a las dos primeras entregas de “La Momia” y para colmo es un enorme despropósito). Mañana: “La Momia. La Tumba del Emperador Dragón”, la cual es todavía peor que “El Regreso de La Momia”.

LA MOMIA de Stephen Sommers – 1999 – (“The Mummy”)


El Cairo. 1923. La joven egiptóloga Evelyn Carnahan y su hermano Jonathan se unen al valiente y canalla legionario Rick O’Connell para buscar las ruinas de la legendaria Hamunaptra, la ciudad de los muertos del Antiguo Egipto, supuesta cuna de grandes tesoros. En su camino se encuentran con un grupo de arqueólogos que buscan lo mismo que ellos y también con un misterioso hombre que parece vigilarles desde las sombras. Algo más ocurre: una terrible maldición ancestral se cierne sobre todos cuando encuentran un extraño libro… La Maldición de Imhotep. Aunque Rick y los hermanos Carnahan colaboran a su pesar, van a tener que hacerlo estrechamente para sobrevivir…

El norteamericano Stephen Sommers es un director mediocre y sin una personalidad definida que, centrado especialmente en el género de la aventura, ha dado alguna película muy notable (“La Momia” sobre todo) y muchas bastante flojas o incluso terribles. Su filmografía se compone de la cinta de jóvenes generacional “Catch Me If You Can”, de las aceptables adaptaciones literarias “Las aventuras de Huckleberry Finn” y “El libro de la selva”, de la terrible película de terror y acción “Deep Rising”, de la excelente película de aventuras “La Momia”, de su horrenda primera secuela “El Retorno de la Momia”, de la aún más horrenda vuelta al cine de aventuras “Van Helsing” y de la todavía más horripilante vuelva al de acción “GI JOE”.

“La Momia” fue una película que, al igual que la primera entrega de “Piratas del Caribe” (sus dos despreciables secuelas mejor olvidarlas), fue capaz de resucitar, por lo menos momentáneamente, el concepto de cine de aventuras familiar que la trilogía (la entonces trilogía) de Indiana Jones supo establecer en la década de los ochenta. Basada muy libre y desprejuiciadamente en el clásico homónimo de Karl Freund de 1932, “La Momia”, apartada de toda pretensión posible, conjugaba a la perfección el cine de aventuras de aura clásica, la comedia familiar y paródica y el filme fantástico de aires pulp en lo que es un homenaje intencionadísimo a su mencionada “hermana” de Karl Freund, a las también nombradas peripecias de Indiana Jones, a cierto cine de terror sobrenatural, a la serie B y al también mencionado cine de aventuras clásico e incluso al de capa y espada. Stephen Sommers entrega su mejor película calibrando con efectividad la acción pura y dura (que es mucha) con el desarrollo de una trama de misterio simple pero efectiva e interesante desde el primer hasta el último momento en la que todos los tópicos de su género están servidos (y bien explotados para no resultar vergonzantes): batallas, trampas, maldiciones, magia, enigmas, monstruos de toda clase y persecuciones y luchas de todo tipo. Los personajes de la cinta, además, gozan de un genial carisma. Los entonces menos conocidos Brendan Fraser y Rachel Weisz interpretan a una pareja perfecta (el aventurero canalla y algo payaso y la chica mojigata pero finalmente de armas tomar –la sombra de “En busca del Arca Perdida” es alargada-), Arnold Vosloo es un villano genial (malvado y atormentado), Oded Fehr es un secundario con relieve y necesario para el desarrollo de la historia y John Hannah es un secundario cómico que aporta una dosis de humor que, por lo menos en esta primera película de la saga, no resulta cansina ni vergonzosa. Hay que sumar también un ambiente romántico muy conseguido, unos efectos especiales geniales y unas escenas de acción verdaderamente imaginativas y dinámicas. “La Momia”, muy injustamene denigrada por muchos, se configuró como la mejor película hollywoodiense de aventuras de finales del siglo XX. Por desgracia, sus dos secuelas (hasta la fecha) fueron terribles.